¿Y si la depresión estuviese relacionada con el alzhéimer? Científicos descubren su vínculo en la vejez
En el envejecimiento los niveles elevados de la proteína tau se asocian con más síntomas depresivos, según un nuevo estudio
El tipo de lesión cerebral que podría explicar el alzhéimer, según un estudio
La depresión en la vejez podría ser algo más que una consecuencia de las circunstancias vitales o de los cambios asociados al paso de los años. Un nuevo estudio publicado en la revista 'JNeurosci' apunta a una conexión biológica con una de las proteínas más estrechamente relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, la tau. Los investigadores han observado que, en personas mayores cognitivamente sanas, la acumulación de tau precede al aumento de los síntomas depresivos.
El trabajo, dirigido por Teodora Z. Markova, de la Universidad Brandeis, analizó datos de la Alzheimer’s Disease Neuroimaging Initiative (ADNI). Los participantes habían sido sometidos a pruebas de imagen mediante PET para detectar tau y habían completado de forma repetida cuestionarios destinados a medir síntomas depresivos. Ninguno presentaba depresión clínica al comienzo del estudio. El análisis permitió comparar a personas cognitivamente normales con otras que ya tenían deterioro cognitivo leve o demencia por alzhéimer.
Una relación que aparece antes del deterioro cognitivo
El resultado más interesante apareció en el grupo que conservaba sus capacidades cognitivas. Cuanto más rápidamente se acumulaba la tau, más deprisa aumentaban posteriormente los síntomas depresivos. Los investigadores utilizaron además modelos estadísticos diseñados para estudiar la dirección temporal de la relación y encontraron que los niveles de tau precedían a los cambios en las puntuaciones de depresión. En cambio, las variaciones en los síntomas depresivos no predijeron una acumulación posterior de tau en este grupo.
El estudio sitúa los cambios de ánimo en una etapa muy temprana del proceso. No demuestra que la depresión provoque alzhéimer ni que cualquier persona mayor con síntomas depresivos esté desarrollando la enfermedad, pero plantea que determinadas alteraciones emocionales podrían formar parte de las primeras manifestaciones de los cambios cerebrales relacionados con la enfermedad, incluso antes de que aparezcan problemas evidentes de memoria.
La tau es una proteína normal de las neuronas que ayuda a mantener su estructura. En la enfermedad de Alzheimer, sin embargo, puede sufrir alteraciones y acumularse en forma de ovillos neurofibrilares. Esta patología se considera uno de los rasgos característicos de la enfermedad y está estrechamente relacionada con su progresión.
Una pista para detectar antes los cambios
Lo novedoso del trabajo es que conecta esa acumulación con la esfera emocional durante una fase en la que todavía no existe un deterioro cognitivo manifiesto. Los autores comprobaron, además, que cuanto más tiempo permanecían los participantes en una situación de positividad para tau, más pronunciado era el aumento posterior de los síntomas depresivos.
Curiosamente, el patrón no apareció en las personas con deterioro cognitivo leve o alzhéimer. Esto podría significar que la relación entre tau y estado de ánimo es especialmente informativa durante las etapas iniciales, cuando todavía resulta posible distinguir qué cambios preceden a cuáles. Es decir, el estado de ánimo puede estar reflejando cambios cerebrales mucho antes de que la memoria empiece a fallar.
Vigilar la evolución de los síntomas depresivos, especialmente cuando aparecen o aumentan sin una explicación clara en una persona mayor, podría aportar información complementaria a las pruebas cognitivas y a los biomarcadores utilizados para estudiar el riesgo de enfermedad neurodegenerativa.
