No comer ni beber antes de recibir anestesia: parte de lo ingerido podría volver a la boca tras se intubados

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  • Es necesario mantener un periodo de ayuno previo a la cirugía

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No comer ni beber horas antes de recibir anestesia. Es la recomendación más frecuente que los médicos hacen a los pacientes cuando van a someterse a alguna operación quirúrgica o cuando van a dar a luz y necesitan ponerse la epidural, aunque no siempre explican el motivo de esta advertencia.

El jefe de Sección del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid, el doctor Antonio García Rueda, explica qué es la anestesia: "se trata del estado al que sometemos a una persona para poder realizar un procedimiento quirúrgico". Según concreta, y tal y como recoge Infosalud, existen varios tipos: la anestesia local, en la que inyectamos un fármaco, anestésico local, en una pequeña zona del cuerpo para anular su sensibilidad, la anestesia regional, en la que inyectamos ese anestésico local en la proximidad de los nervios, lo que va a anular el dolor de toda la zona cuya sensibilidad depende de estos nervios, y la anestesia general, donde sometemos al paciente a un estado de coma artificial, reversible, administrándole fármacos que le inducen el sueño y le quitan el dolor. Así, según argumenta, cuando se anestesia a un paciente con anestesia general, éste deja de respirar, y con ello es imprescindible, en la mayor parte de los casos, el colocar un tubo en su sistema respiratorio para poder meter y sacar aire con oxígeno dentro de sus pulmones. "Al intentar colocar este tubo, dentro de la tráquea, si el estómago no se encuentra vacío en ese momento, cabe la posibilidad de que parte del contenido gástrico vuelva hacia la boca y pase al interior de los pulmones. Como el paciente se encuentra dormido, no puede toser ni utilizar cualquiera de los otros reflejos protectores de la vía aérea, que mantenemos cuando estamos despiertos, y se produce esta situación que llamamos 'broncoaspiración'", señala el doctor García Rueda.

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Por eso, este experto insiste en que es necesario mantener un periodo de ayuno previo a la intervención quirúrgica para evitar el riesgo de que lo que hayamos comido o bebido con anterioridad permanezca aún en el estómago cuando se va a intubar al paciente.

Efectos secundarios

Sobre los efectos secundarios de la anestesia, el doctor García Rueda recuerda que estos son "numerosos", aunque celebra que "afortunadamente" los más frecuentes son los más leves. "Los efectos graves, o complicaciones fatales, suelen ser muy raros. Entre los más habituales están las náuseas y vómitos postoperatorios, que pueden ser debido a muchas causas, algunas incluso no relacionadas con la anestesia", añade. Otras, según agrega, son la posibilidad de una reacción alérgica a los fármacos, o el dolor de garganta provocado por el tubo endotraqueal. Las complicaciones, como el infarto de miocardio, o las graves lesiones cerebrales, son raras debido a la seguridad de los procedimientos con los que se administra la anestesia, sentencia el experto del centro hospitalario madrileño.