El 60% de los jóvenes que consumen porno creen que les ha ayudado en sus relaciones sexuales

A vueltas con el porno en edades temprana. Los datos revelan que en España se accede a la pornografía con 13 años y que la mayoría de los jóvenes creen que esta les ha ayudado en sus relaciones sexuales. Lo revela el informe 'Juventud y pornografía en la era digital. Consumo, percepción y efectos' de la Fundación Fad Juventud.

El 59,8 % de los jóvenes que ven porno señala que le ha llevado a experimentar más en sus relaciones, a conocer y comprender mejor el sexo (56,1 %), y a tener una mayor satisfacción (49,3 %). Índices, todos ellos, en los que destacan notablemente los chicos por encima de las chicas, según la misma fuente.

Los psicólogos y especialistas han detectado en las respuestas de los 1.259 personas entre 16 y 29 años que han participado en el estudio, la carencia en la educación afectivo-sexual de calidad ni en los centros escolares ni en el entorno familiar.

Las conclusiones revelan que 6 de cada 10 han buscado este tipo de información relativa al sexo por su cuenta. "El porno está jugando un papel educador, porque el problema es que llega antes de que nadie les haya hablado de sexo", ha explicado Alejandro Gómez, sociólogo investigador de la Fundación Fad Juventud durante la presentación.

Sin embargo, también ha destacado que, según la encuesta, el 59,7 % de los jóvenes cree que el porno no es fiel al sexo real y el 43,7 % niega que este sea útil para la educación sexual. 

Los chicos consumen más pornografía, de cualquier tipo, que las chicas: el 22,4 % de los varones jóvenes lo ve diariamente y la mitad (48,1 %), al menos una vez por semana, frente al 2,1 % y el 13,6 % de las chicas.

La mayoría accede por primera vez a este contenido adulto sobre los 13 años, aunque ellos suelen conocerlo antes, y el 49,5 % lo señala como una fuente de inspiración para sus relaciones.

El estudio, presentado este jueves en Madrid, ahonda en los efectos de la pornografía en las relaciones sexuales de quienes lo consumen.

La mitad de los jóvenes que ve porno cree que ve demasiado (al 16,5 % le pasa con mucha frecuencia o a menudo) y reconoce que ha intentado bajar el consumo sin éxito (el 22,9 % con mucha frecuencia o a menudo).

Para el 35 % el porno afecta negativamente a ámbitos importantes de su vida, como el rendimiento educativo/laboral o el sueño y el 52,6 % de los jóvenes que invierten dinero en pornografía ha sentido en algún momento que gastaba demasiado en ello, un 10,7 % con mucha frecuencia.

El 55,8 % de los jóvenes consumidores ve porno duro con violencia

El estudio concluye que el porno más popular es el 'porno duro' (el que muestra desnudos integrales y actos sexuales explícitos): el 45,6 % de los jóvenes consumidores lo ve con mucha o cierta frecuencia.

Preguntados por el tipo de contenido, el 55,8 % del total de jóvenes que ven porno admite consumir el que muestra violencia física o verbal, ya sea de forma ocasional (31,3 %), con cierta frecuencia (14,2 %) o con mucha (el 10,3 %).

Además, cuatro de cada diez jóvenes consumidores (40,2 %) ve contenido con violencia extrema o en el que se exhiben humillaciones.

Los jóvenes en general, pero sobre todo ellas, creen que es frecuente encontrar en el porno violencia física (45,9 % de las chicas frente a 31,5 % de los chicos ), contenido machista y misógino (43,9 % / 26,2 %), violaciones o abusos sexuales (41,7 % / 25,5 %) y contenido pedófilo o de abuso a menores (29,9 % / 14,8 %).

De todos los jóvenes, consumidores o no, el 37 % cree que el porno fomenta la violencia sexual y un 43,1, que discrimina con frecuencia a las mujeres (un 55 % en el caso de las chicas).

El 28,2 % cree que la pornografía influye en la utilización de violencia en las relaciones sexuales y el 31 %, que contribuye a generar fantasías sexuales en las que se ejerce o se recibe violencia, extremos sobre los que son más "críticas" las mujeres y que ellos, en muchos casos, "minimizan".

El 35, 8 % opina que la pornografía fomenta un menor uso del preservativo y alrededor del 30 %, que hay relación entre el consumo de pornografía y presionar a otras personas para tener sexo o realizar determinas prácticas.