Redes sociales

Cómo afectan las redes sociales al desarrollo de los menores: del abuso del 'scroll' infinito a la dependencia de ChatGPT

El desarrollo intelectual de los menores está en peligro por el abuso de redes sociales y la dependencia de la Inteligencia Artificial
Un adolescente consulta sus redes sociales en su dispositivo móvil. Informativos Telecinco
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La preocupación por los efectos de las redes sociales en el desarrollo de los menores avanza en Francia con la prohibición de acceso a estas aplicaciones a los menores de 15 años. Se trata de un paso más que llega después de que, desde 2023, las plataformas estuvieran obligadas a verificar la edad de sus usuarios, un sistema que los legisladores consideran ya insuficiente ante la magnitud del problema.

El Gobierno francés justifica este endurecimiento por el deterioro emocional que se observa en los adolescentes. Diversos estudios señalan que los jóvenes tienden a compararse más, están expuestos a contenidos violentos, duermen menos y sufren con mayor frecuencia episodios de ciberacoso. A ello se suma un fenómeno emergente que preocupa especialmente a las familias como es el uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

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Uso intensivo de las redes sociales

En apenas un año, el porcentaje de menores que utilizan esta tecnología ha pasado del 14 al 44 %. Lo que comenzó como una herramienta para resolver dudas escolares se ha convertido en un recurso cotidiano para cuestiones personales, desde elegir ropa hasta gestionar conflictos con amigos. Algunos adolescentes mantienen conversaciones de horas con sistemas de Inteligencia Artificial, que perciben como un apoyo emocional inmediato y disponible. Para los expertos, este vínculo puede resultar problemático, ya que la IA está diseñada para responder de forma complaciente, lo que refuerza la dependencia y sustituye interacciones humanas esenciales en etapas de desarrollo.

Otro de los elementos señalados por los especialistas es el 'scroll' infinito, una mecánica que mantiene a los jóvenes enganchados durante largos periodos. Los algoritmos seleccionan contenidos cada vez más atractivos, lo que provoca que muchos adolescentes pasen horas deslizando la pantalla sin apenas levantar la vista. “Cada vídeo tiene algo que me hace quedarme”, reconocen algunos jóvenes. El resultado es una pérdida de concentración, menor descanso y una creciente dificultad para desconectar.

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Las plataformas han introducido herramientas de control parental y funciones como fotos efímeras o límites de uso, pero los expertos advierten de que estas medidas no bastan si los menores navegan sin acompañamiento. La nueva ley francesa insiste precisamente en ese punto al insistir en que, más allá de prohibir, se trata de guiar. El Ejecutivo subraya que los adolescentes no pueden enfrentarse solos a un entorno digital diseñado para captar su atención y moldear su comportamiento.

El debate continúa abierto, pero Francia ha marcado un precedente en Europa. Su mensaje es claro: proteger a los menores en el entorno digital requiere regulación, supervisión y, sobre todo, presencia adulta.