La madre de Kira López comparte el mensaje de su hija antes de quitarse la vida: "Lo he hecho porque no soy suficiente"

La madre de Kira López ha compartido en redes sociales el último mensaje que recibió de su hija
La madre de Kira López comparte los mensajes que varios compañeros mandaron a su hija tras su suicidio: "Se había quitado la vida nueve días antes"
La madre de Kira, la menor de 15 años que se quitó la vida en mayo de 2021, ha compartido a través de sus redes sociales el último mensaje que les envió la adolescente antes de acabar con su vida.
Con un mensaje publicado en su cuenta de X, María José López ha compartido una captura del mensaje de pantalla y un texto explicando el suceso: "Así se despidió mi hija Kira antes de quitarse la vida...rendida", comienza explicando.
"No es que la víctima de violencia escolar no lo cuente. Es que lo contó muchas veces y nadie hizo nada. Así se siente la INDEFENSIÓN APRENDIDA. Cuando intentas una y otra vez escapar del dolor sin conseguirlo, el cerebro aprende a resignarse: como el elefante de circo atado desde pequeño a una estaca que nunca tira de ella de adulto, aunque ya tenga la fuerza suficiente. Cuando el colegio o las instituciones no actúan ante en primer aviso o indicio de violencia, se genera un mensaje destructivo para un menor: “No hay salida. Esto es lo que mereces. Resígnate”. La víctima internaliza la culpa y la impotencia. Deja de intentarlo", comparte.
"Kira lo explicó muy bien en un audio que dejó grabado seis meses antes de suicidarse. En ese audio explicó su propia experiencia, utilizando el símil de un papel arrugado, un papel que nunca vuelve a ser el mismo después de haber sido pisoteado tantas veces, un papel lleno de cicatrices que moldean tu personalidad, generando miedo, inseguridad, hipervigilancia. Y cuando el dolor se vuelve insoportable, la resignación puede convertirse en rendición. Y esa rendición de Kira, ese querer dejar de sufrir, no vino solo de las situaciones de violencia y acoso que vivió con algunos compañeros y docentes. Vino de la inacción sistemática de un colegio, el Manyanet Sant Andreu de Barcelona, que permitió que ese acoso se normalizara durante más de diez años y a nuestras espaldas. Fue el colegio que, en lugar de intervenir con firmeza desde el primer episodio, culpabilizó a la víctima. Viene también de una sociedad carente de un marco legal que considere el acoso escolar como lo que es: una forma de violencia con graves consecuencias para la víctima -especialmente vulnerable por ser menor - y que puede acabar en muerte".
"Cada adulto que minimiza, cada centro que protege su imagen antes que a sus alumnos, cada institución que deja de intervenir, está ENSEÑANDO a los niños INDEFENSIÓN. Está arrugando papeles que luego nadie podrá alisar. El testimonio de Kira, como el de tantas otras víctimas, debería servir para romper el ciclo: para entender que intervenir desde el primer insulto, burla, golpe o exclusión, que escuchar y creer a las víctimas, que protegerlas de verdad y sancionar con consecuencias reales, puede salvar vidas. Porque ningún niño debería aprender que el mundo es un lugar donde gritar no sirve, donde pedir ayuda es inútil y donde el dolor se convierte en destino inevitable", concluye.
