El mar pierde su efecto refrescante: el Mediterráneo registra temperaturas récord y cambia la vida bajo el agua

Bañistas disfrutan de un Mediterráneo inusualmente cálido, con temperaturas récord que ya transforman la vida marina. Informativos Telecinco
Compartir

Cada vez hace falta pensárselo menos antes de lanzarse al agua. El mar, tradicional refugio frente al calor del verano, ha perdido gran parte de su capacidad para refrescar. Los bañistas aseguran que la diferencia se nota nada más entrar: el agua está más templada que nunca: "Antes estaba un poquito más fresca. Se nota en los pies ahora mismo que está un poquito tirando a caliente."

A finales de julio, la temperatura del Mediterráneo ha rozado los 28,5 grados, un valor excepcional para esta época del año. El agua recuerda más a una piscina o una bañera que al mar de hace apenas unos años:"Parece una balsa, como si estuvieras en la bañera. No da pereza ninguna meterse."

PUEDE INTERESARTE

Ni siquiera adentrándose mar adentro el agua consigue ofrecer el alivio habitual. El calor acumulado durante semanas está elevando la temperatura del mar a niveles inéditos, reduciendo su capacidad para mitigar las altas temperaturas del ambiente.

El Atlántico también pierde su temperatura

El fenómeno no afecta únicamente al Mediterráneo, en la costa atlántica también se percibe un aumento de la temperatura del agua, hasta el punto de que muchos vecinos aseguran que el océano ya no ofrece el contraste térmico que siempre lo caracterizó: "Ahora parece más agua del Mediterráneo que agua del norte. Está bastante más caliente."

PUEDE INTERESARTE

El calentamiento del mar no solo modifica la experiencia de los bañistas. También está transformando los ecosistemas marinos. El aumento de la temperatura favorece la llegada de especies que antes no habitaban estas aguas y altera el equilibrio de la biodiversidad:"Están entrando especies aquí en la ría que no había nunca."

Los expertos advierten de que el incremento sostenido de la temperatura del agua está cambiando la vida bajo el mar, con consecuencias para la fauna, la flora y el equilibrio de los ecosistemas costeros. Lo que hoy perciben quienes se bañan es solo una de las señales más visibles de un fenómeno que ya está dejando huella en el litoral.