Marlaska pasa de la "inseguridad subjetiva" a confirmar 300 expulsados de Ceuta por diferentes delitos

Marlaska pasa de la "inseguridad subjetiva" a confirmar 300 expulsados de Ceuta por diferentes delitos
Marlaska pasa de la "inseguridad subjetiva" a confirmar 300 expulsados de Ceuta por diferentes delitos. Imagen: Juan Manuel Miraisme
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La frase persigue aún al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Esa inseguridad subjetiva de la que hablaba se ha vuelto hoy más real al confirmarse la devolución de 300 inmigrantes ilegales expulsados por diferentes delitos y el miedo a la situación sanitaria de Ceuta.

La inseguridad en las calles no es un elemento subjetivo, como dijo el ministro Marlaska en una frase muy criticada, sino que ha aumentado muy claramente en los últimos 45 días, desde que atacó la frontera.

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Los datos de emergencias del 112, así lo reflejan. Los expedientes de incidentes de seguridad se han multiplicado por 10 respecto al año pasado. De casi 570 a más de 5.200. Los allanamientos pasan de 10 a 600 y los servicios médicos, como las urgencias, multiplican la demanda por 3. Es un enorme desafío en una ciudad de 84.000 habitantes que ha crecido más de un 10% porque en sus calles puede haber en torno a 10.000 personas más.

Así que, por un lado, preocupa cada día más la presión sanitaria en Ceuta, pese a que la ministra de Sanidad, Mónica García, también resta importancia a este hecho y se niega a hablar de colapso. Hoy conocíamos el ingreso de cinco inmigrantes, se hablaba de un posible brote de varicela. Pero desde el ministerio aseguran que no es un brote y piden tranquilidad, informa Marta Manchón.

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Ha pasado un mes y medio y los ceutíes no ven mejoras en una ciudad que sigue más allá del límite. Los campamentos chabolistas se expanden, también en torno a infraestructuras sensibles, y los procesos de devolución de quienes asaltaron la frontera apenas han dado los primeros pasos. Solo se han activado 1.800 expedientes, 46 días después. Llevará muchos meses sacarlos adelante. Y nada volverá a la normalidad hasta que los miles y miles de personas que entraron regresen a Marruecos o se acojan al asilo si puedan optar a él, principalmente quienes proceden del África subsahariana. Mientras tanto, los servicios y la seguridad se complican cada día más.

Y mientras Marlaska no solo presume del ritmo de los triajes para agilizar las devoluciones sino que habla de 300 migrantes expulsados de Ceuta por diferentes delitos que no especifica. "Llevamos un número de triajes muy importante. Estamos alcanzando lo que se puede llamar una velocidad de crucero".

Según el ministro del Interior, más de 5.300 migrantes han regresado ya de manera voluntaria. Una cifra que no concuerda con lo que siempre ha defendido el Gobierno: que se quedaron 5.000 migrantes en la ciudad tras el asalto frente a los más de 10.000 que calculaba el presidente Vivas.

Y mientras, los migrantes que quedan siguen a la espera de una solución por las calles de Ceuta. "¿Os han dicho que os tenéis que ir de aquí? Todavía no". Solo hay que ver las cientos de casetas improvisadas levantadas en las últimas horas en la playa de Benítez a solo a escasos metros de la planta desalinizadora. Es una de las infraestructuras críticas de la ciudad.

Alejandro Ramírez, vicepresidente primero y consejero de medioambiente Ceuta alerta de ello. "Están bordeando la zona perimetral de la desaladora, una de las infraestructuras críticas que tiene la ciudad porque es la única que se encarga de la producción de agua potable".

El gobierno Ceutí ha pedido al Ejecutivo su desolojo urgente ya que el vertido de residuos puede poner el peligro el abastecimiento de agua potable para los vecinos, que no pueden más. "Abrir una ventana y encontrarte esto todos los días. Estoy con los nervios, fatal"

Tras un violento fin de semana, con peleas con armas blancas, que ha terminado con una decena de detenidos, los vecinos están al límite. "A las 5 de la mañana borracheras, griterío. Esto es un sinvivir".

Mientras a las puertas del campamento habilitando en el barrio de Los Rosales, con casi 900 migrantes trasladados desde Loma Colmenar con sus tiendas de campaña se agolpan cada vez más gente. "Le he dicho que no puede poner una tienda de campaña porque en eses sitio aparcamos los vecinos", dice una de las vecinas, cansada ya de la situación.