La hidrocefalia te "destruye el cerebro"
Las personas con hidrocefalia tienen grados variables de discapacidades intelectuales, físicas y neurológicas. A partir de los dos años los pacientes suelen sufrir, debido a la presión que hay dentro del cráneo, pérdida de consciencia, visión, dolor de cabeza o vómitos.
Mónica, con 14 años, solo tiene disminuida su capacidad de concentración. Aunque "lo entiende todo sin problema, siempre va muy justita en el colegio porque le cuesta concentrarse para estudiar enormemente", comenta su Antonio, su padre.
Mónica puede hacer una vida normal gracias a una válvula, que le pusieron a los seis días de nacer, que le deriva el líquido acumulado en su cabeza hasta el abdomen. No obstante, "hay que estar muy pendiente de ella; si el sistema deja de funcionar hay que llevarla a urgencias de inmediato" para ponerle una válvula nueva. En esta situación se han visto ya varias veces, aunque Antonio señala que es algo normal en los niños con hidrocefalia hasta que tiene los 15 años y dejan de crecer.
El neurocirujano Fernando Carceller del hospital madrileño de La Paz explica que la hidrocefalia puede "destruir el cerebro", sin embargo, señala que si se trata desde un primer momento no debe haber mayores complicaciones. Muchas veces, la hidrocefalia se debe a una malformación congénita, que se detecta en las primeras semanas de gestación con una ecografía especializada.
Congénita o adquirida a cualquier edad por otra enfermedad, el procedimiento habitual es la colocación de un tubo subcutáneo que regula el paso del líquido al abdomen. El tamaño de la cabeza aumenta en los bebés porque su cráneo aún es blando, puntualiza Carceller. Solo en países subdesarrollados o con menos avances médicos, se suelen ver casos como el del pequeño Klaus. EBP
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