50.000 euros en daños, el infierno de un desahucio por impago en Gran Canaria

Informativos Telecinco
  • En el interior de la vivienda han sido encontrados balines y cuchillos de gran tamaño

  • La propietaria no puede abandonar la casa por miedo a que sea ocupada

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Una mujer de Gran Canaria arrendó su piso a un hombre que aseguraba ser piloto. Para justificarlo el inquilino presentó una gran nomina, abonó la fianza y la cantidad correspondiente al primer mes de alquiler. Sin embargo, no le volvió a pagar nada más.

La dueña del piso tras comprobar que no se le había abonado la cantidad correspondiente al segundo mes de alquiler trató de ponerse en contacto con el inquilino, sin embargo, todos sus esfuerzos resultaron en vano. La preocupación de la casera aumentó cuando le alertaron de que había personas sin hogar viviendo en su casa, todavía hoy desconoce si accedían mediante el pago de un realquiler o gratuitamente.

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La denuncia por impago se materializó en un desahucio, lo que no esperaba la propietaria eran los destrozos que le esperaban tras cruzar la puerta de su vivienda. El sillón del salón rajado, el suelo arrancado, los cristales de las ventanas rotos, la barra de la cocina quebrada, lámparas atravesadas por balines, interruptores arrancados o el cuadro de luces inutilizable. En el baño nada del mobiliario se puede salvar, parte del lavamanos está arrancado, situación que se repite en el bidé y el váter; además, trataron de arrancar la bañera, de lo que se pueden ver varias marcas.

El acceso a una de las habitaciones resulta todavía hoy imposible, en el interior hay jeringuillas, petacas, colillas, objetos que en definitiva son un foco de infección y potencialmente peligrosos. Además de los destrozos, muchos objetos han sido robados, como una estufa que se encontraba bajo la chimenea que hoy podemos ver quebrada por varias partes, los daños previsiblemente los provocó un martillo. En la casa han sido encontrados balines, cuchillos de gran tamaño y varias señales de bala.

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El coste de reparar los daños podría suponer para la dueña una cantidad de 50.000 euros. El infierno de esta propietaria que hoy no se atreve a mostrar su rostro por miedo a las represalias no termina aquí, declara que no puede abandonar la casa “porque se me meten los ocupas”. Además, durante la jornada del domingo sufrió una amenaza en plena calle por parte de su antiguo inquilino, te voy a quemar la casa contigo dentro, le dijo.