La Guardia Civil afirma que "no sabemos abrir correctamente" las puertas de los coches y por eso ocurren accidentes
¿Conoces la 'regla vital PAS'? La Guardia Civil explica cómo debes actuar si presencias un accidente de tráfico
Hay gestos que duran medio segundo y pueden cambiar por completo una vida. Uno de ellos consiste en cambiar de mano a la hora de abrir la puerta del coche desde su interior. La Guardia Civil lo lleva recomendando desde hace años con una insistencia que no ha decaído, y tiene un nombre: abrir el coche "a la holandesa".
La teoría es sencilla. La Guardia Civil ha compartido un vídeo en el que se explica que "no sabemos abrir correctamente" las puertas de los coches y que por esta razón ocurren accidentes. La solución que proponen no requiere de una operación compleja, ni de la instalación de accesorios, o tener formación especial. Basta con recordar una regla: abrir el coche con la mano que se encuentra más alejada de la puerta. Así, en caso de querer abrir la puerta izquierda del vehículo, la del conductor, debe hacerse con el brazo derecho.
Por qué es algo útil
Lo que convierte este gesto aparentemente menor en algo de utilidad y que brinda una dosis extra de seguridad es la biomecánica involuntaria que se desencadena. De esta manera, el ocupante del vehículo se fuerza a sí mismo a girar el tronco y el cuello, consiguiendo que su vista se dirija detrás del coche, por encima de su hombro, para comprobar si la apertura de la puerta dificulta el paso de otros vehículos. Sin ese giro, si se abre con la mano natural, la puerta tiende a abalanzarse hacia el exterior sin que los ojos del conductor hayan comprobado qué hay detrás. Es un punto ciego que el uso habitual ha convertido en un hábito tan inconsciente como peligroso.
Este movimiento obliga además a girar la cadera hacia el lado de la puerta, controlando de esa manera tanto el retrovisor como el ángulo muerto del vehículo y pudiendo visualizar, con tiempo, si se aproxima un ciclista, una moto u otro vehículo.

De dónde viene el nombre y por qué es de Holanda
Los holandeses son muy conscientes de los riesgos asociados a los aparcamientos y a los carriles bici. Desde hace años llevan realizando esta maniobra de forma completamente natural y lógica como única alternativa a la hora de abrir el coche. En Países Bajos la integración de "la maniobra de la mano derecha" es consustancial a la lógica ciclista del país. Tanto es así que es habitual que los padres lo fomenten entre sus hijos y que tales recomendaciones se incluyan en los cursos de conducir de las autoescuelas, con graves faltas y suspensión incluida si se abre la puerta mal.
La técnica se ha popularizado durante los últimos años gracias a un doctor estadounidense consternado por la muerte de una ciclista al chocar con una puerta en los alrededores de Boston. Fue él quien bautizó la técnica "Dutch Reach", y a través de Dutch Reach Project, ha llegado a popularizarla por todo el mundo. Gracias a él, hoy las autoridades francesas y la Guardia Civil, entre otros muchos, lo fomentan para reducir el volumen de accidentes.
El tipo de accidente que esta técnica previene tiene incluso nombre propio en inglés: dooring. En el Reino Unido hay más de 700 "doorings" anuales, con una media de dos muertes. Los pocos estudios efectuados en Vancouver y San Francisco indican que el "dooring" puede suponer hasta un 15% de los accidentes urbanos que afectan a los ciclistas.
En España, la maniobra holandesa no es obligatoria como tal, pero la conducta que previene sí está expresamente prohibida. El artículo 114 del Reglamento General de Circulación establece que se prohíbe llevar abiertas las puertas del vehículo, abrirlas antes de su completa inmovilización y abrirlas o apearse de aquél sin haberse cerciorado previamente de que ello no implica peligro o entorpecimiento para otros usuarios, especialmente cuando se refiere a conductores de bicicletas.
En el caso de provocar un accidente, o si alguno de los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se percata de que un ocupante de algún vehículo no haya abierto alguna de las puertas del coche con la debida precaución, la multa al respecto puede llegar a unos 260 euros.
El consejo, también para los pasajeros traseros
El hábito es especialmente relevante en los asientos posteriores, donde no hay retrovisores que consultar. La técnica también funciona para quienes se sitúan en la parte derecha del automóvil: en ese caso, la mano más alejada sería la izquierda, lo que de igual manera obliga a girar el cuerpo y comprobar si se aproxima alguien. Un gesto que lleva medio segundo y que lleva décadas salvando vidas.

