La Guardia Civil insistió a la familia que Francisca Cadenas se había "marchado voluntariamente" en 2017

Los agentes que investigaron la desaparición de Francisca en 2017 no creyeron a su familia. Informativos Telecinco
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El crimen de Francisca Cadenas no fue resuelto hasta nueve años después. Los agentes que comenzaron la investigación llegaron a entrar a la casa de los vecinos detenidos, pero no lograron encontrar nada. Los hermanos que finalmente han sido detenidos no figuraban como sospechosos hasta hace varios años.

La UCO volvió a recuperar los testimonios de Julián y Manuel, los hermanos acusados del asesinato de Francisca Cadenas. Encontraron contradicciones, errores que les convertía en los principales sospechosos del caso, por lo que decidieron ponerles varias trampas para ponerles nerviosos y provocar que se delatasen ellos solos.

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Hace nueve la abogada de la familia de Francisca Cadenas, Verónica Guerrero, explica que "las técnicas que se han utilizado ahora no existían". Tampoco contaban con "la autorización judicial para poder investigar a fondo la casa de los hermanos". Los agentes llegaron a entrar a su casa después de que el hijo de la víctima les dijese que su madre estaba allí, pero no vieron nada.

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Los agentes les dijeron que Francisca se marchó por su propia voluntad

Hace casi una década que las autoridades les dijeron a los familiares de Francisca que se habría marchado ella por su propia voluntad, pero ellos nunca les creyeron. No fue hasta hace varios años que los agentes de la UCO decidieron investigar a fondo a los hermanos.

Tras revisar sus testimonios, se dieron cuenta de varios errores en el relato de los hechos de los hermanos. Julián afirmó que salió con el coche a buscar a Francisca, pero su propio hermano y el resto de vecinos corroboraron que no había salido de casa. Una pequeña contradicción que hizo que la investigación se retomase y centrase sus esfuerzos en investigar a Julián y Manuel.

Les pusieron nerviosos colocando trampas en su casa, como carteles con la cara de Francisca en la puerta o en el salpicadero del coche. Todo para poder grabar el descuido que alguno tuviese y acabasen por delatarse ellos mismos. Y así pasó, consiguieron saber la ubicación exacta de los restos de Francisca gracias a estas grabaciones.