El presunto asesino de un taxista de Azpeitia, Gipuzkoa, asegura que lo hizo por "diferencias personales" con la víctima y su entorno
El detenido cuenta con tres antecedentes policiales por tráfico de drogas
Asesinan a tiros a un taxista de 30 años en Azpeitia, en Guipúzcoa, y se dan a la fuga
El presunto asesino de un taxista en Azpeitia, Gipuzkoa, ha declarado ante el juez que actuó movido por “diferencias personales” con la víctima y con su entorno. Según su versión, el pasado martes vio al joven por el municipio, regresó a su domicilio, recogió “dos pistolas” y volvió a la calle con la intención de encontrarlo de nuevo para ejecutar un plan que ya había decidido.
Según recoge el diario SUR, los agentes mantienen abiertas todas las hipótesis y analizan el origen de esa supuesta animadversión, que estaría detrás del supuesto crimen en el que fue asesinado de cinco disparos en la cabeza I. J. B., de 43 años.
La Ertzaintza también investiga si esa animadversión podría estar vinculada a un asunto relacionado con las drogas, una de las principales líneas abiertas. Los agentes aún debe tomar declaración a familiares, amigos y personas del entorno de ambos para reconstruir la relación entre víctima y agresor y verificar si la explicación del detenido se ajusta a lo ocurrido.
Tras el crimen, el sospechoso huyó y permaneció oculto durante 81 horas en un inmueble de su localidad, en condiciones descritas como “infrahumanas”. No consta que recibiera ayuda de terceros. Las inconsistencias y contradicciones de su relato dejan dudas sobre el tiempo que estuvo escondido.
Finalmente se entregó voluntariamente en la comisaría de Ondarroa, donde hizo entrega de una de las armas que, según dijo, había recogido en su domicilio antes del ataque. El juez ordenó su ingreso en prisión provisional por un presunto delito de asesinato, mientras la unidad de Balística de la Ertzaintza analiza si el arma intervenida es la utilizada en el crimen.
Según el citado medio, el detenido cuenta con tres antecedentes policiales por tráfico de drogas. En 2008 fue condenado a once años de prisión por un delito contra la salud pública tras incautársele más de dos kilos de anfetaminas y un kilo de marihuana en su domicilio de Azkoitia. Quedó en libertad en enero de 2015. Ocho meses después volvió a ser detenido por su participación en una plantación ilegal de marihuana en Elgoibar, causa que derivó en una condena en 2022 que no implicó ingreso en prisión.