Edu Dalton, dibujante daltónico: "Hay incomprensión en entender en qué consiste, no vemos el mundo como si tomásemos algún estupefaciente"

El creador de contenido explica cómo ha aprendido a convivir con el daltonismo en su día a día y cómo afecta a su profesión, en la que el color tiene bastante importancia
Quizás seas daltónico y no lo sepas: la sencilla prueba de Carmen Corazzini a María Casado en plató para comprobarlo
Eduard Navarro, conocido en redes sociales como Edu Dalton, ha convertido el daltonismo en una de sus principales señas de identidad. Creador de contenido, músico, dibujante y realizador audiovisual, comparte en redes vídeos en los que explica cómo percibe los colores, desmonta algunos de los mitos que rodean esta condición y utiliza el humor para acercarla a miles de personas.
Tiene deuteranopia, un tipo de daltonismo en el que “faltan los conos sensibles al color verde en la retina del ojo”, por lo que le cuesta diferenciar especialmente “el rojo del verde y del marrón, el azul del morado y el rosa del gris”, explica Edu en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'.
Pero vivir con daltonismo no significa, como él mismo explica, “ver el mundo como si se hubiese tomado algún estupefaciente”. En su caso, “hay muchos colores que percibo iguales” y no se trata de confundir un color con otro, sino de que “ambos los veo exactamente igual, así que nunca sabré cuál de los dos estoy viendo".
Una particularidad que le acompaña desde niño, y que hoy ha convertido en parte de su trabajo y de su contenido en redes.
Pregunta: ¿Cuándo descubriste que eras daltónico? ¿Cuál fue el primer color que recuerdas haber confundido?
Respuesta: Fueron mis padres los primeros en darse cuenta. Me encanta dibujar desde siempre, pero no encontrarás un dibujo mío de pequeño que esté coloreado. Odiaba pintar porque me costaba diferenciar los colores. En clase, a veces me obligaban a pintar, sin forzar, tranquilo, y recuerdo que una vez pinté el pelo de Tarzán de verde y un elefante de rosa. Así que seguramente esos fueron los primeros colores que confundí: el verde con el marrón y el rosa con el gris.
P.: Entonces, ya de pequeño eras consciente de que confundías colores.
R.: Lo era, lo era. Mi madre me ayudaba con los trabajos de plástica. Al resto de mis compañeros no les ayudaba nadie. Pero no me importaba, porque gracias a eso terminaba sacando, siendo daltónico, mejores notas que los demás.
P.: ¿Qué tipo de daltonismo tienes exactamente y qué colores te cuesta más diferenciar?
R.: Tengo deuteranopia. Que es un tipo de daltonismo de origen genético en el cual faltan los conos sensibles al color verde en la retina del ojo. Por eso, los colores que más me cuesta diferenciar son el rojo del verde y del marrón, el azul del morado y el rosa del gris. De ahí lo del elefante rosa.
Es decir, mi paleta es más reducida que la de una persona no daltónica. Hay muchos colores que percibo iguales. No es que vea el verde como marrón y el marrón como verde, sino que ambos los veo exactamente igual, así que nunca sabré cuál de los dos estoy viendo.
P.: ¿Y en qué situaciones cotidianas te das más cuenta de que eres daltónico?
R.: Hoy en día, lo que peor llevo es la cocina: no sé cuándo retirar la carne de la sartén o si una fruta está demasiado verde o muy madura. Pero lo que más me cuesta desde pequeño es tener que andar sobre el césped por miedo a pisar una caca de perro, porque la confundo con el color de la hierba. Aunque ese trauma no sé si es culpa de mi daltonismo o de los dueños irresponsables que no recogen lo que dejan sus mascotas por ahí.
P.: Y, por ejemplo, ¿puedes también llegar a tener problemas a la hora de interpretar un semáforo?
R.: Pues sí, sobre todo de noche. A mucha distancia, el ámbar y el rojo los veo iguales y, como todo está oscuro, tampoco puedo guiarme por la posición de la luz para saber cuál está encendida. Pero tranquilo, no soy un temerario al volante. Conduzco con precaución y dejo suficiente distancia para poder identificar el semáforo al acercame.
P.: ¿Y te ha condicionado alguna vez el daltonismo a la hora de estudiar, trabajar o elegir una profesión? Porque eres dibujante y realizador audiovisual.
R.: Tengo entendido que una persona daltónica no puede ser piloto de avión. Menos mal que nunca he querido serlo, me dan miedo las alturas. Soy músico, pero, sí, fíjate tú qué ironía, también soy dibujante y realizador audiovisual: dos profesiones en las que el color tiene bastante importancia. Por suerte, hoy en día existen muchas herramientas que me ayudan a que el daltonismo no sea un impedimento para mi trabajo.
P.: Es curioso. ¿Qué papel ha tenido el dibujo en tu vida? ¿Cómo eliges los colores cuando dibujas?
R.: No poder distinguir determinados colores nunca ha sido un problema para mí, porque siempre he dibujado en blanco y negro. Además, a mis seguidores les gusta que sea así. En ocasiones muy concretas añado algún color diferente para enfatizar algo. En estos casos, simplemente busco en internet el código hexadecimal del color que quiero utilizar y lo introduzco manualmente en el programa de dibujo.
P.: Y Edu, ¿qué es lo que más incomprensión genera sobre el daltonismo?
R.: La mayor incomprensión sobre el daltonismo está en entender realmente en qué consiste. Un daltónico no ve el mundo como si se hubiese tomado algún estupefaciente. No ve un tomate violeta y un pepino amarillo. Lo que puede ocurrir es que vea ambos del mismo color y no sepa cuál está viendo correctamente. Eso pasa porque un daltónico ve menos colores que el resto.
También se hacen muchas bromas sobre el daltonismo, pero a mí no me molestan. De hecho, yo mismo bromeo sobre el tema. Eso sí, siempre desde el respeto y sin intención de ofender.
P.: ¿Hay alguna frase que te hayan dicho muchas veces y que estés cansado de escuchar?
R.: Cansado de escuchar, ninguna. Pero sí me preguntan mucho de qué color es algún objeto en concreto, como si no lo supiera. Una cosa es no poder distinguir determinados colores y otra muy distinta es no saber que un plátano es amarillo, el cielo es azul o que el caballo blanco de Santiago es, efectivamente, blanco. Fui al colegio (risas).
P.: ¿Cuándo pasaste de vivir el daltonismo como una limitación a convertirlo en una parte de tu identidad?
R.: Desde siempre. No soy un pesado con el tema, pero sí lo utilizo de vez en cuando como recurso: para romper el hielo en una conversación, escribir mi libro ‘Porque Eres Guay’ o intentar librarme de una multa. Esto último nunca me ha funcionado (risas).
P.: ¿Qué dirías que es lo más positivo que te ha aportado el daltonismo?
R.: A día de hoy me dedico en gran parte a las redes sociales gracias a haber podido juntar todas mis pasiones: la música, el humor, el dibujo y, por supuesto, el daltonismo.
P.: ¿Y cómo fue que decidiste empezar a hablar a través de redes sociales de tu daltonismo?
R.: Cuando empecé a publicar mis primeros vídeos, recibía comentarios preguntándome por qué mis dibujos siempre eran en blanco y negro. Al principio, simplemente respondía, con otro comentario, diciendo que soy daltónico. Fue hace menos de un año cuando empecé a hacer vídeos explicando mi daltonismo y hablando de diferentes curiosidades sobre el tema, al darme cuenta de que a mi audiencia le resultaba interesante.
P.: ¿Y hay algo qué te gustaría que una persona aprendiera después de ver uno de tus vídeos?
R.: Nada. Quiero que desconecte de la realidad y sea feliz durante un ratito. Y si al final resulta que ha aprendido algo, lo siento, no era mi intención (risas).
P.: El humor, como vemos, forma parte de tu personalidad y también de tus vídeos. ¿Qué importancia tiene el humor en ellos?
R.: Imagínate comerte una pizza sin la base. Pues yo tampoco podría imaginarme hacer uno de mis vídeos sin humor.
