Mario, su mujer Giorgina y sus hijas de dos años y siete meses se pusieron a salvo en la primera planta de su chalet hasta que fueron rescatados por un helicóptero
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Con las primeras luces del lunes, los helicópteros de los servicios de emergencia sobrevuelan la playa de Oliva en busca de atrapados en sus viviendas, rodeadas por el agua después de una histórica dana. En la parte alta de su chalet, Mario, su mujer Giorgina y sus hijas de dos años y siete meses esperan la llegada de ayuda. "Me levanté a las seis de la mañana y el agua me llegaba por las rodillas", cuenta Mario Gorciu, un conocido empresario hostelero que lleva solo un año viviendo en la playa, aunque llegó a Oliva hace más de dos décadas.
Sin tiempo que perder, el matrimonio cogió a la niñas y subió a la primera planta de la casa. "A las siete de la mañana contactaron con nosotros para rescatarnos, pero les dije que podíamos aguantar más tiempo y que fueran a por las personas que estuvieran pasándolo peor", cuenta Mario, que explica que "sobre las dos de la tarde, finalmente vinieron con el helicóptero y nos llevaron a salvo al pueblo".
Con el miedo todavía en el cuerpo, Mario, propietario de cinco conocidos restaurantes y presidente de Gastroliva, subió a sus redes sociales un emotivo mensaje para agradecer la labor de los servicios de emergencia. "He sentido miedo y angustia, pero también una gratitud inmensa hacia quienes lo han dado todo para salvar vidas", asegura.
Un texto en el que expresa su agradecimiento a la Policía Local, Guardia Civil, Cruz Roja, pilotos, bomberos, equipos de emergencias, voluntarios "y a todas las personas que habéis trabajado sin descanso, con una profesionalidad, rapidez, valentía y humanidad que no tienen precio".
Unas sentidas palabras en las que asegura que "cuando todo parece perdido, aparecéis vosotros para devolvernos la esperanza. No solo habéis rescatado a mi familia, nos habéis demostrado que la solidaridad y el corazón humano son más fuertes que cualquier tormenta".
En su publicación, Mario afirma que "mi mujer y mis hijas están a salvo gracias a vosotros. No existen palabras suficientes para agradecer algo tan grande. Nunca olvidaré lo que habéis hecho por nosotros" y concluye pidiendo que "la vida os devuelva multiplicado todo el bien que hoy habéis hecho por los demás. Gracias por salvar vidas. Gracias por salvar a mi familia. Gracias por estar ahí cuando más os necesitamos".
Recuperación de viviendas y los negocios
Dos días después de las inundaciones, la casa de Mario está completamente destrozada. "Se ha echado todo a perder, de momento todavía no podemos volver allí a vivir", cuenta.
Dos días en los que no ha dejado de trabajar para poder reabrir sus restaurantes. "Afortunadamente hemos podido abrir los cuatro que tenemos en el pueblo", explica. No ha corrido la misma suerte el local que tiene en la playa de Oliva. "Estamos limpiando todavía, pero tenemos el problema de que todavía no tenemos agua. Hay muchos compañeros que no van a poder abrir", lamenta este empresario preocupado por los daños que van a tener que afrontar los hosteleros.

