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Cristina Tárrega había aplicado una mascarilla a una señora del público, pero Paz Padilla ideó otro fin para la mezcla. La presentadora tomó la mascarilla y, todavía con la forma de la cara de su dueña anterior, persiguió a colaboradores y cámaras hasta que llegó el turno de Karmele Marchante. La colaboradora no estaba dispuesta a mancharse: "tengo que salir" decía, pero ante la insistencia de la presentadora, empezó a correr y acabó defendiéndose con una silla a modo de escudo.













