Sálvame, hecho un mar de lágrimas

Kiko Matamoros ha viajado a su infancia gracias a la visita de cuatro compañeros de clase. Pero no ha sido el único, viendo el momento, muchos colaboradores se han emocionado y el programa se ha convertido en un mar de lágrimas con los recuerdos y las sensaciones a flor de piel. Un momento muy emotivo que ha acabado en un abrazo de lo más tierno.
