Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Preguntas, mentiras y cintas de vídeo

Finalistastelecinco.es
Los periodistas preguntaron a los cinco finalistas, que ahora ya son cuatro. Con razón les llaman “la canalla”, debió pensar Rappel. De no ser porque el adivino padecía esta madrugada una jaqueca y porque Toti decidió no decir su nombre, el aquelarre del dormitorio de los pájaros no habría tenido esta vez por víctima a un concursante, sino que el traje se lo habrían hecho a Miguel Frigenti. No estaban muy contentos con él, justo lo contrario a lo que nos pasó a muchos aquí fuera. Me sentí identificado con sus preguntas y la realidad me confirmó que había hecho bien confiando en Frigenti, mi esperanza blanca anoche en Guadalix. Por ejemplo, para evitar que Rappel siguiera contando mentiras impunemente.

El novedoso experimento salió mucho mejor de lo que esperaba. Eso sí, con toneladas de información del exterior, lo cual a estas alturas tiene mucha menos importancia. Para Carlos fue un paseo, tanto que al final pensé que las preguntas podrían haber sido más comprometidas porque de todas salía con gran soltura y convicción. Carlos se metió a la audiencia en el bolsillo desde el minuto uno, con la voz quebrada por la emoción, sin apenas poder articular palabra. Para que luego hablen de frialdad o falta de emotividad. Nada de eso, lo pudimos comprobar anoche mismo.

Carlos se fue creciendo al ver que el auditorio estaba a sus pies, llegando a parecer algo sobradito al final de la noche. De alguna forma debió entender que era el momento de la revancha, después de que le hayan estado tratando como a un apestado durante días. Tuvo que ser la chusma de la prensa quien pronunciase en este programa palabras como “bullying” o “acoso”. Los muy gañanes de los periodistas eran mayoritariamente carlistas, lo cual no deja de ser un reflejo de la realidad que me encuentro cada día en mi entorno y en las redes sociales. Todavía no me explico de dónde salen los votos a Laura Matamoros.

Antes de que un periodista preguntase a Laura por su repetida entonación del ‘Cara al sol’, tanto silbado como tarareado, pudimos ver las imágenes completas del momento. Estuvo mejor la concursante en su respuesta que su defensor en plató, que no tuvo su mejor noche, lo cual es válido para cualquiera que coincida en domingo, martes o jueves en los últimos tres meses. Laura resultó convincente cuando decía: “Es una ideología que no comparto, pido perdón por si a alguien le ha molestado. Metí la pata y lo siento”.

Me sigue chirriando esa costumbre de pedir perdón si es que se ha molestado alguien, como si su intelecto y sentido común no fueran capaces de decirle si es como para que eso suceda o no. Tampoco entiendo su torpeza cuando sus compañeros de encierro le indicaron que cambiase de canción y no hizo caso. Al día siguiente volvió a empezar a silbar la misma canción, pero en este caso se paró en seco tras entonar las primeras notas. Lo de Diego Matamoros es el ejemplo vivo de defensor de concursante que en lugar de ayudar puede perjudicarle seriamente. El espectáculo infantiloide de sus salidas y entradas de plató le dejan retratado como lo que es: una copia a veces milimétrica de su hermana, tan malcriado y caprichoso como ella.
Rueda de prensa en Guadalix
No cuela la mentira que Diego Matamoros copió de algunos comentarios en Twitter. Faltos de respuesta ante la interpretación de un himno estrechamente relacionado con la dictadura franquista, decidieron inventar que Carlos también lo silba, lo cual es una burda falsedad. Cuando Diego desapareció pensé que había ido a buscar la cinta con el vídeo por él mencionado y que no existe. No podía imaginar que estaba dando puntapiés a la valla que hay a la salida del plató. Antes de eso daba codazos a Alejandro, sentado a su izquierda. Igual se estaba lamentando por no haber podido vetar a nadie en el programa. Lo contaba anoche Ángela Portero en Twitter (@Porteroangela): “Ha tenido problemas con muchos colaboradores de GH VIP, e incluso ha intentado vetar a algunos colaboradores y poner a otros más afines”. Y aclaraba después que no lo había conseguido.

A la enérgica defensa que Diego hace de su hermana le sobra energía y le falta cabeza. Obsérvese que hago un uso eufemístico del término “energía” para no molestar a nadie, pero vamos que lo de patear vallas muy pacífico no es. Lo más gracioso es cuando vuelve a plató con los humos bajados, consciente de estar generando conversos antilauristas que antes la apoyaban. Laura no quiso responder anoche por qué acusó a Alejandro de vender pena si ella ha basado su concurso en eso mismo, no haciendo otra cosa durante semanas que hablar de sus disputas familiares, tema que siempre me ha resultado profundamente aburrido. Hasta la trigonometría esférica me parece mucho más apasionante.

Laura tomó nota de todo lo que pasó anoche en relación con la rueda de prensa y la expulsión de Dani. Por lo visto después, hizo una lectura lógica. Dani ha sido el finalista menos votado de la historia, obteniendo un ridículo 0,6 % de los votos. Por su parte, los periodistas estaban volcados con Carlos. Por el ambiente en la sala se diría que el equipo local era Carlos y los demás visitantes no demasiado gratos. Entre las preguntas hechas estando todos delante tal vez las más duras fueron para Rappel, lo cual también influyó en Laura.

Al finalizar la gala, Rappel repetía por activa y por pasiva que en el dormitorio de los pájaros todos han hecho trajes, no solamente él. “Todos hemos criticado”, decía Rappel y cada vez eché en falta la réplica de Laura. Estaba presente y no silente, pero sin que existiera función fática entre ella y Rappel. Evitó asentir y transmitir el más mínimo mensaje de contacto. Laura se quiso desmarcar claramente de lo dicho por Rappel. “No solo yo he criticado, hablábamos todos, las ocho personas que estábamos en esa habitación”, insistía Rappel. Laura, callada, miraba a otro lado.
Dani
Aquí comenzó el desmarcaje de Laura. También criticó anoche a Dani después de que fuera expulsado. Está claro que quiere llegar al último día con las alforjas vacías. No hay tiempo que perder y anoche mismo tiraba lastre por la borda. Dani y Rappel, al agua patos. Y su tocaya que no se descuide porque al menor error se deshace de ella. Toti evitó anoche responder a las acusaciones de haber entrado para aupar a Laura Matamoros hasta la final, en lo cual va teniendo éxito. Tal vez no se dé cuenta de que reconociendo que no ha entrado a ganar está empezando a confirmar la teoría. Más cuando pide el voto en público hace una semana y anoche mismo volvía a decir que su ganadora era su tocaya. Pobre argumento el de Laura Campos al descalificar la labor de Frigenti, acusándole de estar resentido por no haber logrado entrar en la casa como concursante. Bien mirado, ella tampoco ha entrado como concursante, aunque nos lo ocultó cuando pedía el voto.

Rappel me dejó mucho más tranquilo cuando reconoció que no es Dios. “No lo acierto todo”, dijo. ¿No me digas? Exclusiva de las buenas. Debe ser la única verdad dicha por el adivino anoche. Siento decirlo porque tengo desde el primer día debilidad por Rappel, al que consiento todo a cambio de momentos delirantemente divertidos como el que nos brindó anoche mismo, en bucle tras comprobar lo mal que le habían tratado los periodistas. A él, que es querido y conocido en toda España y parte del extranjero. Pero si cuando visitó al Papa de Roma la gente preguntaba en la plaza de San Pedro: "¿Quién es ese hombre vestido de blanco que está al lado de Rappel?"

Por suavizar diré que faltó a la verdad de forma repetida. Lo hizo cuando negaba haber dicho que donará el premio. Lo dijo sin decir, lo cual es mucho peor que decirlo abiertamente. También cuando contaba de forma retorcida que Carlos tenía que hacer frente a acreedores en lugar de pagar religiosamente los trabajos que andan realizando en su casa. Rappel, Rappel, que se te ve el plumero. Si contratas a un fontanero para que te desatasque las tuberías cuando termina el trabajo no tendrás una deuda sino obligación de apoquinar. No manipules, bribón. Igual Rappel sabe de lo que habla en el tema deudas, porque puede que también faltase a la verdad al decir que no tiene problemas económicos. Montoro, ¡habla!

Pero la gran mentira de Rappel fue de nuevo lo dicho sobre la noche que pasó fuera de la casa recibiendo atención médica. Una mentira repetida, aunque ha ido cambiando un poco la versión. Hace días había tenido que ser llevado a un hospital “tras una discusión con este señor”. El “señor” era Carlos. Anoche ya no era una discusión sino el cúmulo de circunstancias habidas en la semana del balneario, con especial protagonismo para Carlos. De nuevo retuerce la realidad interpretando el interés de este concursante a su vuelta del hospital como una petición de disculpas completamente condenatoria. La realidad es que cuando Rappel volvió Belén Esteban salía de la cama para interesarse por su estado. Minutos antes había decidido acostarse un rato, en lo que la secundó Ylenia . Ya en el salón, Belén le comentaba a Ylenia que se sentía responsable de la subida de tensión de Rappel.
Alejandro
Esto que cuento lo vimos en directo, también su relato a Julián sobre lo que le había dicho Belén. “Me ha matado”, afirmaba. Posteriormente vimos en el programa a Rappel en el ‘confe’ antes de salir de la casa diciendo: “Si yo pudiera oír la voz que me dijera ‘está todo bien, estate tranquilo, tus hijos todos está bien y contentos’. Os lo pido por lo más sagrado, que habléis con José María. Yo no voy a poder seguir”. Luego entraba Belén Esteban en el ‘confe’ para tranquilizarle. “Súper, me he quedado preocupada con lo de Rappel. Pero es que no le he dicho nada. A lo mejor he hecho un gesto, yo soy muy gesticulosa. Es que en ‘Sálvame’ no hemos hablado de eso, pero en una revista salió la hija y lo puso verde, y a mí me ha pillado de ‘improvisto’ (sic)”.

Tampoco es cierto lo de la entrevista, que la Esteban se inventó. Luego se aclaró en plató con Tatiana, hija de Rappel, a la que Belén pidió disculpas. “Te pido disculpas. Me siento fatal y tengo ganas hasta de llorar”, decía Belén. Ylenia confirmaba lo que le había afectado el tema a Rappel: “Lo pasó fatal toda la noche el hombre”. A altas horas de la madrugada o primeras de la mañana fue llevado al hospital. Ahora insiste una y otra vez en que Carlos fue el culpable, pero todos sabemos que es mentira. Fue un gesto y un comentario a medias de Belén Esteban. Pero cuando anoche se lo aclaró Frigenti no quiso aceptarlo.

La entrevista a Dani fue casi tan breve como la de Berta en su edición. Nada que no se corresponda con la huella de mosquito que ha dejado su paso por la casa. Justificó su apoyo a Carlos antes de entrar en la casa diciendo que apenas ha tenido tiempo para ver el programa. Curioso que sí tuviera tiempo de estar al día de todo lo comentado en Sálvame sobre el culebrón Matakoki, que le ha contado con detalle a Laura. Dani y Toti explican torpemente su cambio respecto a Carlos, que Dani justificaba en que fuera se está viendo una imagen del concursante muy contraria a su comportamiento en el concurso. Es torpe porque vimos la primera noche en la casa comentar a Dani que tenía una deuda de gratitud con Laura Matamoros porque sus seguidores le habían votado para convertirlo en concursante. Por su parte, Laura Campos decía que iba a ayudar en todo lo que pudiera a su tocaya. No hay más preguntas, señoría.

Fue una gala entretenida y tranquilizadora. Comprobar que estás viendo el mismo concurso que una mayoría te hace reconciliarte no tanto con el programa como con uno mismo. Eso me pasó anoche con el grueso del grupo de periodistas que estuvieron en la casa e hicieron una buena labor. El punto negro en la gala lo puso la entrevista a Alejandro y el asunto de los gallos de pelea. Los vídeos que ofreció el programa no dejan bien parado al exconcursante y eso duele. Lo compensa que tras su abandono el programa haya tomado la acertada decisión de donar a una organización que ayuda a niños enfermos el importe de lo recaudado en los votos que fueron para Alejandro. ¡Viva GH VIP!

Moleskine del gato
Porcentajes ciegos
Las frases más hilarantes de la noche fueron cosa de Raquel Bollo. En mi top particular cuando dice lo siguiente: “Yo soy elegante”. Dijo elegante, ¿verdad? No lo puedo creer. Elegante, dice. Otra al mismo nivel es su dudosa broma sobre el apellido de Frigenti. “Gente fría… fri-genti”, decía Bollo. Madre mía, qué ‘pedrá’.

Al finalizar la gala y después de que Rappel dijera que se pasaba la opinión de Carlos “por donde te tienes que operar tú cuando salgas” (el escroto, mayormente), Carlos volvía a hacer de tripas corazón y proponía una tregua durante los días que quedan. Por egoísmo personal espero que lo cumplan, porque es incómodo verles sin apenas comunicarse, todo el día soltando barbaridades.

Sobre los porcentajes ciegos, vuelvo a poner evolución añadiendo los tres avances que nos proporcionaron anoche. Curioso capricho del destino que los porcentajes del primer avance fueran idénticos al del tercero, solo que sumando al segundo más alto el 0,6 % de Dani Santos. Entre estos dos avances otro completamente diferente, en el que había bajado el más alto y subido el segundo. Miren la imagen con los tres avances y probablemente queden tan sorprendidos como yo con la comparación del 1 y el 3.

Gala > DBT > DBT > Límite > Gala > Gala > Gala
49,5 % > 46,0 % > 47,0 % > 47,0 % > 53,4 % > 52,5 % > 53,4 %
30,3 % > 33,5 % > 32,6 % > 34,8 % > 44,1 % > 45,6 % > 44,7 %
16,8 % > 18,0 % > 17,8 % > 15,8 % > Abandono (Alejandro)
1,3 % > 1,0 % > 1,1 % > 1,0 % > 1,1 % > 1,1 % > 1,1 %
1,1 % > 0,9 % > 0,9 % > 0,8 % > 0,8 % > 0,8 % > 0,8 %
1,0 % > 0,6 % > 0,6 % > 0,6 % > 0,6 % > Expulsado (Dani)

No tengo ni idea de quién es primero y segundo. Los dos menores son Rappel y Toti, en el orden que sea. Eso sí, a día de hoy sospecho que si esto queda así y no hay sorpasso va a ganar Laura Matamoros. Y, como decía ayer Mercedes Milá en Sálvame, creo que no lo merece.