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Judith sucumbe a los encantos de Enrique

Judith acepta una cena con Enrique para tratar de convencerle de que deben separarse. Recio no quiere que la pareja vuelva, por lo que decide echar laxante en la copa de vino del presidente de la comunidad. Pero el vaso va a parar a las manos equivocadas, y es Judith la que bebe de ella. Enferma y tras acudir a urgencias, no puede evitar caer rendida ante los encantos de Enrique, que se ha encargado de cuidarla durante toda la noche.