Fuensanta, una exmonja que quiere un cambio de look para ser más moderna

Fuensanta estuvo en un convento hasta los 28 años, siempre llevó uniforme en el colegio y durante diez años sólo había enseñado la cara y las manos. No entendía de teléfonos, nuevas tecnologías o la vida del día a día. Pero de lo que no sabía nada era del amor. Tras enamorarse de un seminarista, luchó por su amor y eligió la nueva vida que quería: una en pareja.