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¿Y si tu hijo no quiere salir en redes? El test de 30 segundos que debes hacer antes de publicar

'Crecer en el escaparate digital', un informe elaborado por Aldeas Infantiles SOS
'Crecer en el escaparate digital', un informe elaborado por Aldeas Infantiles SOS. Aldeas Infantiles SOS
telecinco.es
  • Aldeas Infantiles SOS ha elaborado el informe “Crecer en el escaparate digital” para concienciar sobre los peligros de la exposición de hijos e hijas y cómo se puede prevenir esta problemática para prevenir sus riesgos y peligros

  • Ecografías, vídeos de los primeros pasos, cumpleaños, vacaciones o logros escolares compartidos en redes sociales forman parte de una práctica que se ha normalizado y plantea importantes retos para la privacidad, la protección de datos y los derechos de la infancia

  • La sobreexposición digital puede transmitir a niños, niñas y adolescentes que su intimidad no tiene valor y dificultar que aprendan a respetar también la de los demás

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Las nuevas generaciones crecen en un entorno en donde la tecnología avanza a pasos agigantados. El sharenting o la sobreexposición de los niños y niñas en internet por parte de sus progenitores o familiares, un fenómeno conocido como sharenting, es cada vez más es cada vez más habitual. Pero ¿somos realmente conscientes de los riesgos que implica? ¿De la huella digital que dejamos sobre ello? Y, sobre todo, ¿quieren estos niños y niñas aparecer en las redes sociales de sus progenitores o familiares?

Desde la primera ecografía hasta el primer día del colegio, la intimidad del menor puede quedarse expuesta más allá de una simple imagen. Aldeas Infantiles SOS ha elaborado el informe ‘Crecer en el escaparate digital’, que aborda esta realidad desde la perspectiva de la prevención y no de la culpabilización, ya que “la mayoría de las familias comparte estos contenidos con buena intención y sin conocer plenamente sus posibles consecuencias”.

Una huella digital que comienza antes de poder decidir

La huella digital de los niños y niñas comienza mucho antes de que ellos puedan decidir qué parte de su vida quieren compartir. Desde edades muy tempranas, datos, información personal e imágenes pueden circulan por internet sin que tengan pleno control de ello.

A la exposición generada por familiares se suma, además, la creciente digitalización en otros aspectos de su vida, como es el educativo. Dispositivos y plataformas pueden recopilar información sobre sus voces, ubicaciones, hábitos, preferencias y patrones de aprendizaje, contribuyendo a construir una identidad digital mucho antes de que sean conscientes de ella.

El sharenting es cada vez una realidad más habitual

El peligro de exponer y el impacto en los menores

Uno de los principales peligros de esta exposición es que las imágenes o información se acaben utilizando de forma maliciosa. “En cualquier lugar online donde haya niños va a haber depredadores sexuales”, advierte Eduardo Casas, subinspector del Grupo IV de Protección al Menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional.

La llegada de la inteligencia artificial suma nuevo riesgos. A partir de imágenes reales de menores pueden generarse contenidos falsos, incluidos desnudos o escenas sexualizadas. “Los pederastas pueden entrenar estos programas con fotos reales para crear imágenes de explotación sexual infantil”, añade.

Pero la exposición de las imágenes va mucho más allá del uso delictivo que se pueda hacer de ellas. La familia debe ser el entorno seguro en el que niños y niñas pueda crecer, experimentar y construir su personalidad e identidad. Cuando su vida se expone públicamente, pueden terminar asumiendo una imagen sobre ellos que no han elegido y con la que quizá no se identifiquen en el futuro.

El impacto de la sobreexposición puede variar según la edad del niño, niña o adolescente y su momento evolutivo. Especialmente, a medida que crecen y adquieren una mayor conciencia sobre su intimidad, estas publicaciones pueden generar vergüenza, enfado o incluso pueden afectar a la pérdida de confianza en ellos mismos.

Además, la forma en la que los adultos gestionen su intimidad puede transmitirle un mensaje sobre el valor de su privacidad. Si su vida está constantemente expuesta, pueden interiorizar que compartir todos los aspectos de su vida es normal y tener más dificultades para respetar los límites de los demás.

Preguntar antes de publicar

Por eso, es importante consultar y contar con el consentimiento del menor antes de publicar. Esto es una de propuestas de Aldeas Infantiles SOS para intentar reducir la sobreexposición ya que en España solo uno de cada cuatro familias pide permiso antes de darle al botón.

La situación adquiere una dimensión diferente cuando la exposición de menores en redes sociales se utiliza, además, para atraer seguidores o generar ingresos. En estos casos, el informe aborda el riesgo de instrumentalización y explotación infantil al que podrían estar expuestos. Aunque no existe una regularización específica para estos casos, sí se aplican las normas generales de protección de la infancia, del derecho a la propia imagen, la privacidad y los datos personales.

Porque publicar una imagen, en la práctica, perder parte del control sobre lo que ocurre con ella. Por ello, es importante reflexionar antes de publicar, valorar la información que se está compartiendo y pensar si esa imagen respeta realmente la intimidad y el interés superior del niño.

Un test de 30 segundos

Antes de darle a publicar de forma automática, hazte estas cinco preguntas:

  1. ¿Por qué quiero subirla?
  2. ¿Mi hijo o hija querría que estuviera ahí?
  3. ¿Estoy revelando dónde está o dónde vive?
  4. ¿Podría avergonzarle dentro de cinco años?
  5. ¿Me sentiría cómodo si la viera cualquiera?

Son solo pocos segundos, pero pueden marcar la diferencia en la huella digital que construimos sobre ellos.

Desde Aldeas Infantiles SOS defienden la protección de los menores en internet

Y no se trata de culpabilizarse por lo ya publicado, sino de corregir de cara al futuro y tomar decisiones más conscientes. Desde Aldeas Infantiles SOS defienden que la protección de los menores en internet forma parte esencial de su derecho a crecer en un entorno seguro y respetuoso con su intimidad. Además, cuentan con programas de atención directa y educativos, participa en el grupo de trabajo sobre sharenting impulsado por el Ministerio de Juventud e Infancia y promueven medidas legislativas que refuercen la protección de su intimidad, su imagen y sus datos personales.

La psicóloga sanitaria Mercedes Bermejo, experta en infancia, adolescencia y familia, afirma con rotundidad: “Cuando priorizamos el ‘hacia fuera’ (cómo me muestro, cómo me ven), empezamos a descuidar el ‘hacia dentro’ (quién soy yo)”.

La protección del menor de internet es una responsabilidad compartida y aprender a respetar sus límites de los demás empieza, precisamente, por respetar los suyos antes de que puedan tomar por sí mismo todas las decisiones sobre su vida digital.