El emotivo ritual de Víctor Manuel con sus amigos de toda la vida para enfrentar la muerte: “Pasamos lista”
El cantautor asturiano revela la tradición anual que comparte con sus compañeros generacionales de Mieres, su pueblo natal
Víctor Manuel, sobre su matrimonio: “Veo a Ana y se me cae la baba"
Hablar de la muerte no siempre implica oscuridad ni solemnidad. En el caso de Víctor Manuel es, paradójicamente, una manera de hablar de la vida. A sus 78 años, el cantautor asturiano afronta el paso del tiempo con una mezcla muy suya de lucidez, humor y memoria compartida.
Recientemente, el cantante ha hablado sin tapujos sobre cómo encara, junto a sus amigos de toda la vida, la inevitabilidad de la muerte y el desgaste de los años. En una conversación con los presentadores Eva Soriano y Nacho García en el programa 'Cuerpos Especiales', Víctor Manuel relató una curiosa tradición anual que mantiene con sus compañeros de generación de su pueblo natal, Mieres.
La tradición de "La cucaracha"
Este grupo de amigos de la infancia, que se autodenomina “la cucaracha”, se reúne cada año antes de Nochebuena para cenar en un local de Mieres y "pasan lista". "Éramos 44 y quedamos 21. La estadística va bien", confesaba el artista. "Pagamos la cena, cada uno a escote, y después dejamos cinco euritos para la corona siguiente porque uno de los que está ahí casca", contaba.
Además de tan insólito ritual, cuentan con un grupo de WhatsApp donde van notificando las “bajas” conforme ocurren. Este gesto, mezcla de humor y realidad, no pretende trivializar la muerte, sino aceptarla como parte ineludible del ciclo vital ("cada año hay uno no vuelve") de quienes llevan décadas compartiendo historia, amistad y recuerdos.
Una segunda vida
Más allá de esta anécdota con los amigos de siempre, Víctor Manuel ha reflexionado públicamente sobre el tiempo y la memoria en múltiples entrevistas. Hace unos años se mostraba consciente de la finitud de la vida en 'La Vanguardia': "Ahora hago cosas que no hacía de joven (...) tengo como una segunda vida, estupenda (...) hasta que haya un día que pete y ya no pueda hacerlo".
En otras ocasiones también ha señalado que las canciones que ha escrito y que han acompañado a varias generaciones siguen presentes incluso cuando otros recuerdos se desvanecen. Aunque la muerte borre cosas, la música, según él, puede conservarlas “hasta que te mueres”.
El esposo de Ana Belén ha conectado repetidamente la muerte con su historia familiar y social, especialmente en relación con experiencias de represión y miedo durante la dictadura franquista. “Mi padre vivió siempre con miedo. Murió con miedo a morir", afirmaba en una entrevista en RAC1. También relató cómo en su casa recibieron dos bombas durante la década de los setenta debido al contenido protestatario de sus canciones, y que en otro concierto alguien llegó a sacar una pistola apuntando al escenario. Afortunadamente estos eventos no le apartaron de su trayectoria artística, aunque determinaron su visión de la vida y la muerte.
