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Stephen King y su pánico a la demencia: “Cada vez que no recuerdo una palabra, pienso que es el comienzo"

Resplandeciente. Stephen King te cuenta cual es su adaptación favorita de uno de sus libros.
Stephen King, el miedo del 'rey del terror'. Uppers
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El miedo a perder la mente, a que la conciencia se fracture, se diluya o deje de ser fiable, atraviesa de forma casi obsesiva la obra de Stephen King. Desde la progresiva desintegración psicológica de Jack Torrance en 'El Resplandor' hasta las visiones ambiguas y perturbadoras de Johnny Smith en 'La zona muerta', la cordura nunca es un territorio seguro. No es casualidad que el propio autor haya reconocido que uno de sus temores más persistentes es la demencia, la posibilidad de que su mente -al fin y al cabo, su herramienta esencial- deje de responderle.

En una conversación de 'The Times', el autor de 'It' abordaba su disciplina de trabajo, mencionando su conocido objetivo de escribir alrededor de 1.200 palabras, seis o siete días a la semana, un hábito que ha mantenido durante décadas y que le ayuda a mantenerse concentrado y comprobar que su maquinaria mental sigue funcionando.

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Aunque no dramatiza en exceso, el 'rey del terror' sí dejaba entrever que existe una relación directa entre ese rigor y el temor a la pérdida de facultades cognitivas: "Me da miedo que me pase eso, y cada vez que no recuerdo una palabra o algo, pienso: ‘Este es el comienzo". Sin embargo, él piensa seguir escribiendo historias, esencialmente para mantener fresco el cerebro. "Solía escribir más y solía escribir más rápido, es solo el envejecimiento. Te ralentiza un poco”, explicaba.

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No es la primera vez que King vincula escritura y lucidez. En su libro de no ficción 'Mientras escribo' explica cómo la práctica constante es fundamental para mantener “la herramienta afilada”, una metáfora recurrente que remite a la mente como instrumento. En entrevistas con medios como la BBC o Rolling Stone, ha insistido en que escribir diariamente no es una cuestión de inspiración, sino de oficio, casi de mantenimiento neurológico.

Esa insistencia cobra otra dimensión cuando se lee a la luz de su preocupación por la demencia. Este miedo tiene raíces personales y culturales. El escritor ha hablado en varias ocasiones del impacto que le produce ver el deterioro cognitivo en otras personas y de cómo esa pérdida de identidad le resulta más aterradora que la muerte en sí.

En una entrevista con 'The Paris Review', al reflexionar sobre el origen del horror en sus historias, señalaba que lo verdaderamente inquietante no son los monstruos externos, sino “cuando la mente traiciona”. En muchas de sus novelas, el lector nunca tiene plena certeza de si lo que ocurre es real o fruto de una mente que se descompone. La locura en King es una amenaza constante, un horizonte posible del que se intenta mantener lo más lejos posible.