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Lola Herrera y su reflexión sobre la maternidad: "He sido madre porque en mi época era lo que tocaba"

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Lola Herrera es madre de dos hijos: Daniel y Natalia. Europa Press
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MadridLa familia es una de las cosas más importantes para Lola Herrera, la actriz vallisoletana tenía una gran relación con su abuela, por la que siempre sintió una gran admiración, sobre todo por su fortaleza y su capacidad de sobreponerse a las situaciones más complicadas, tanto en su vida como en su matrimonio. 

También tuvo una gran conexión con sus padres, tal y como reveló durante una entrevista. "Mi madre y yo teníamos mucha complicidad, igual que con mi padre. Con ella he podido compartirlo todo, entre nosotras no había secretos. Cuando murió mi padre, me quedé muy mal, pero cuando murió mi madre, fue la desolación". De ella aprendió muchas cosas y ha sido un gran referente a la hora de educar a sus propios hijos. 

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Lola Herrera y la maternidad: "He hecho lo que he podido y sabido"

De su matrimonio con Daniel Dicenta, además de una experiencia agridulce, la actriz también sacó cosas buenas, como sus dos hijos, Daniel y Natalia. Ser madre no es algo que siempre tuviera claro y en alguna entrevista ha revelado que no es una decisión que tomara, sino algo que tocaba por la época en la que le tocó vivir. Eso no quiere decir que se arrepienta, porque está más que orgullosa de sus hijos y de la relación que han construido. 

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"He hecho lo que he podido y sabido, y siempre he intentado hacer las cosas con mucho amor. El resultado ha sido muy bueno, pero tengo que decir que ellos han sido unos hijos maravillosos", decía hace años durante una entrevista concedida a la periodista Rosa Villacastín para Diez Minutos. "En mis tiempos nos hablaban de lo maravilloso de la maternidad, pero no nos decían que es un compromiso para toda la vida".

Ella ha pasado por varias etapas, en algunas de ellas ha sido madre sobreprotectora, esperando despierta hasta que regresaban, "Mi madre me decía que tenía que soltar un poco la cuerda". Más adelante aprendió a darles la libertad que necesitaban y ahora la relación es de confianza mutua. "Sabes que tus hijos no te van a traicionar nunca, como tú tampoco a ellos. Por eso yo a los míos les digo que cuando quieran confiar en alguien, confíen en mí porque yo no les voy a fallar nunca".

Tras su separación (en una época en la que no estaba especialmente bien visto separarse), ella tuvo que ejercer de padre y de madre, una etapa que recuerda con dureza. "Fue muy difícil, porque todos los momentos que tenía libres eran para ellos. A veces me lo he reprochado, porque yo también tenía derecho a vivir". Sus hijos para ella se convirtieron en su mayor responsabilidad. "Antepuse mis hijos a cualquier otra cosa. Ser un ejemplo para ellos era prioritario, pero a veces yo también protestaba e intentaba encontrar mis huecos".

Esta responsabilidad hizo que no volviera a rehacer su vida sentimental tras su divorcio, aunque las cosas no son tan sencillas y durante la entrevista reconocía que "A veces me doy cuenta de que, para no hacerlo, he puesto a mis hijos como pretexto". 

Sus reflexiones sobre el paso del tiempo y la jubilación

Además de dedicarse a sus hijos, Lola Herrera también ha disfrutado su profesión al máximo. Aunque para mucha gente es conocida por Un paso adelante, donde ha pasado la mayor parte de su carrera ha sido sobre las tablas. La obra Cinco horas con Mario le ha acompañado a lo largo de gran parte de su carrera y se ha convertido en uno de sus más grandes éxitos, junto con Función de noche, la controvertida película en la que ella y su exmarido repasaban su tormentosa relación

En ella Lola habló de muchas cosas que eran tabúes para la época y le costó que algunas personas le retiraran el saludo. También le creó tensiones con su hijo, que optó durante un tiempo por irse a vivir con su padre, aunque más adelante y tras ver la película de nuevo, llamó a su madre para disculparse por no haber sabido entenderla. 

Sus hijos han sido para ella el motor para superar muchos problemas, pero también lo ha sido su profesión. Ahora, con 90 años ya cumplidos, sigue evitando jubilarse y pretende dedicarse al teatro todo el tiempo que pueda. Es consciente de su edad, pero también de que, mientras se encuentre bien, quiere vivir al máximo. 

"La vejez tiene muchas compensaciones, pero hay gente que se siente mal. Es una lástima, porque una de las cosas que he aprendido con los años es a vivir lo que toca en cada momento. Mis canas no son por exigencias del trabajo, sino por edad", señalaba durante la entrevista, donde también reconocía que de la vejez le asusta el deterioro, "Es natural, pues no puedes ser eternamente joven. La edad te permite ser más rara, más natural y pararte a pensar que la carrera de la vida tiene un fin".