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Olivia Wilde explica su beso con Penélope Cruz: "Perdí el control. Estaba tan enamorada de ella"

Penelope Cruz y Olivia Wilde en la premiere de La Invitación
Penelope Cruz y Olivia Wilde en la premiere de La Invitación. Getty Images
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Hay confesiones que no caben en una gira promocional convencional y que, sin embargo, terminan en un podcast. Le acaba de suceder a Olivia Wilde, que ha explicado cómo fue su beso con Penélope Cruz durante el rodaje de su ultima película juntas, The Invite. "Estaba tan enamorada de ella", ha dicho entre risas a sus otras compañeras de tertulia.

Se trata de situaciones que hablan del vínculo humano que dos artistas construyen cuando trabajan tan de cerca. Y Wilde, dispuesta a compartir la anécdota sin filtro, ha convertido el episodio en un pequeño manifiesto sobre el respeto profesional: la admiración que siente por la actriz española.

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La cineasta y actriz relata así lo ocurrido: "Me quedé tan impactada cuando lo hizo que giré la cabeza y miré directamente al objetivo. Para el éxito de The Invite, es algo extraordinario. No creo que necesites mucha ayuda; es maravillosa. Es verdaderamente maravillosa. ¿Es Penélope Cruz la mujer más sexy del mundo? Hay un momento en la película en el que improvisó un beso conmigo". 

A continuación, describe el desconcierto que sintió cuando comprendió que la escena se había roto: "Yo estaba como: 'Oh, hay un pelo en la lente de cámara, hay que repetirla'.' No, me quedé tan impactada cuando lo hizo que giré la cabeza y miré directamente al objetivo y entonces, a través de mi operador de cámara, él estaba como: 'Olivia'. Y yo dije: 'Namasté'. Por alguna razón, eso fue lo único que me vino a la cabeza. 'Namasté'. Y todo el mundo estaba como: '¿Qué?'. Y yo estaba como: 'No lo sé'. Mi mente se quedó en blanco. Me impactó muchísimo ese momento. Perdí el control. Estaba locamente enamorada de ella".

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Un fotograma de La Invitación

Dos mujeres que llevaban años observándose

La declaración no puede leerse sin considerar la asimetría profesional entre ambas. Cruz, nacida en 1974 en Alcobendas y con una trayectoria de más de cuatro décadas iniciada de la mano de Bigas Luna, es una de las intérpretes europeas más laureadas en Hollywood, hasta el punto de que fue la primera actriz española nominada al Óscar como protagonista, por Volver de Almodóvar en 2007, y la primera en ganarlo como secundaria por Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen en 2009. 

Wilde, nueve años más joven, había construido su carrera como actriz en producciones de género antes de dar el salto a la dirección con Super Empollonas en 2019 y confirmarlo con la controvertida No te preocupes, querida en 2022. La española era, para Wilde, la clase de referente que un cineasta persigue durante años sin atreverse a llamar. 

Además, fue la propia Cruz quien empujó a Wilde a atreverse a interpretar también el papel protagonista femenino, sacándola del refugio de la dirección al que Wilde pensaba limitarse. La estadounidense ha reconocido haber sentido síndrome del impostor y que fueron Cruz, junto a Seth Rogen y Edward Norton, quienes desactivaron ese miedo.

Cómo Penélope Cruz se apropió del rodaje

La española no acudió a la producción como una intérprete convencional. Wilde ha contado que Cruz peleó por una peluca rubio platino que a ella, en principio, le parecía innecesaria. Según contó la propia actriz más tarde, “necesitaba distanciarse físicamente de sí misma” para poder transformarse por dentro. 

Sin embargo, la conversación de la peluca era más profunda, y denotaba que Cruz es alguien que trabaja sus personaje por capas, y sabe apartarse del texto cuando este no le sirve. En ese contexto, el beso improvisado entre las intérpretes fue una prolongación natural de ese método. Cruz no consultó ni el gesto ni el momento, simplemente lo hizo, y Wilde, ante la evidencia interpretativa de lo que acababa de ocurrir en el plano, decidió montarlo. La complicidad estaba ya trazada antes: la propia intérprete española ya había comentado que buscaba participar en comedias inteligentes, que nunca le habían gustado los proyectos fáciles, y que el guion de The Invite le hizo reír durante horas.

Un beso como capítulo de una amistad profesional

Que Wilde haya hecho pública la anécdota supone algo más que un titular oportunista para el lanzamiento de una película. La directora está dibujando, en tiempo real y ante los periodistas, la biografía de un flechazo profesional, contando cómo se conocieron, cómo Cruz se sumergió en el papel, cómo ella se dejó sorprender por un beso no guionizado y cómo, semanas después, sigue eligiendo describir aquel enamoramiento sin edulcorarlo con eufemismos protocolarios. 

Sin lugar a dudas, un gesto poco frecuente en una industria en la que las declaraciones de admiración suelen decantarse hacia el tópico. Wilde prefirió, en cambio, el infinitivo perder: perdió el control. Y luego, sin saber por qué, dijo "namasté". Ninguna de las dos cosas figuraba en el guion.