Hugh Jackman revela el secreto para tener unas piernas de adamantium a los 57
El actor australiano ha compartido una rutina física que combina fuerza, estabilidad, equilibrio y potencia
La transformación física de Hugh Jackman para ser Robin Hood
A los 57 años, Hugh Jackman no está dispuesto a aceptar que cumplir años implique moverse peor. El actor australiano ha vuelto a enseñar en Instagram una sesión de entrenamiento centrada en las piernas y enfocada en conservar una combinación muy útil a largo plazo: fuerza, estabilidad, equilibrio y capacidad para producir potencia.
Las piernas son el motor de buena parte de nuestros movimientos cotidianos. Levantarnos de una silla, subir escaleras, caminar deprisa, salvar un obstáculo o recuperar el equilibrio después de un tropiezo dependen de la capacidad de generar fuerza con el tren inferior y de coordinarla con el resto del cuerpo.
Por eso el entrenamiento de fuerza adquiere un valor diferente después de los 50. Ya no se trata únicamente de aumentar el tamaño muscular. Mantener masa y fuerza ayuda a conservar autonomía, capacidad funcional y tolerancia al esfuerzo. Y añadir ejercicios que exijan estabilidad y coordinación introduce otra pieza importante del puzle.
Es precisamente la dirección que lleva tiempo siguiendo Beth Lewis, la entrenadora que trabaja con Jackman. En sesiones anteriores ha utilizado combinaciones de fuerza, movilidad, equilibrio y movimientos dinámicos, en lugar de limitar el entrenamiento del intérprete a la hipertrofia convencional.
Y en la que acaba de compartir el actor de 'Las ovejas detectives' le vemos realizar una sentadilla estática, apoyando una de las piernas sobre una superficie inestable. Para sentirse más seguro, Jackman deja un taburete detrás para sentarse por si pierde el equilibrio. "La seguridad es lo primero", bromea en el texto que acompaña las imágenes.
Zancadas para mejorar el equilibrio
En el segundo ejercicio, el mutante más famoso del universo Marvel realiza un movimiento de pliometría. Concretamente, zancadas alternas con salto. Y además, con una mancuerna en cada mano. Estas zancadas obligan a trabajar cada pierna de forma relativamente independiente. Eso significa que, además de producir fuerza, hay que controlar la posición del cuerpo y estabilizar la pelvis.
No hace falta convertirlas en una competición de peso. De hecho, para una persona que vuelve al entrenamiento o que lleva tiempo sin trabajar las piernas, tiene más sentido empezar con una carga que permita ejecutar el movimiento con control y aumentar progresivamente la dificultad.
La entrenadora de Jackman ha defendido muchas veces la importancia del equilibrio. En otras sesiones ha combinado movimientos de fuerza con ejercicios que obligan a controlar el cuerpo y ha compartido progresiones en las que la dificultad aumenta mediante más carga, más repeticiones o menos descanso.
Y aquí aparece la potencia
La potencia no es simplemente tener mucha fuerza. En términos deportivos, es la capacidad de aplicar fuerza rápidamente. Para la vida cotidiana también resulta relevante. Poder reaccionar con rapidez ante un tropiezo o levantarse con decisión de una silla exige producir fuerza en poco tiempo.
Jackman lleva años combinando fuerza y trabajo cardiovascular de alta intensidad. Por ejemplo, a principios de año mostraba unas sesiones de remo que evidencian que su preparación no se limita al aspecto muscular. En febrero publicó un 5.000 metros en remo en 18 minutos y 31,5 segundos, una marca que Yahoo Life situó en el nivel élite para hombres de su edad y dentro del 2% superior de su grupo de edad.
Obviamente, no se trata de replicar los resultados del actor australiano, sino de entender qué capacidades está intentando conservar. Fuerza en las piernas. Capacidad para utilizar cada pierna de manera independiente. Equilibrio. Estabilidad del tronco. Coordinación. Y, cuando la preparación lo permite, movimientos suficientemente rápidos para no perder potencia con el paso de los años.
