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Nicole Kidman, sobre su matrimonio con Tom Cruise: “No me importaba tirar mi carrera por la borda”

Nicole Kidman y Tom Cruise, días felices. Cordon Press
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A sus 59 años Nicole Kidman se encuentra en uno de esos momentos en los que la vida obliga a revisar los planes que parecían inamovibles. La actriz australiana ha atravesado su segundo divorcio, esta vez de Keith Urban, después de casi dos décadas de matrimonio y admite que afronta la vida sin planes concretos. “El futuro es completamente desconocido para mí en este momento”, confiesa en una entrevista con la edición británica de 'Vogue'.

En esa charla la protagonista de 'Moulin Rouge' se muestra excepcionalmente reflexiva y abierta a hablar sobre su vida sentimental, incluso de su célebre historia de amor con Tom Cruise, con quien estuvo casada entre 1990 y 2001.

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Kidman tenía apenas 23 años cuando se casó con el que entonces ya era una de las mayores estrellas de Hollywood. Y, pese al peso que aquel matrimonio tuvo sobre su imagen pública y sobre su carrera, asegura que entonces no hubo cálculo alguno. "Todo parecía completamente natural. Simplemente nos enamoramos locamente; así de sencillo", recuerda en la entrevista.

La oscarizada intérprete también recuerda que recibió advertencias sobre las consecuencias profesionales que podía tener aquella boda. Convertirse en la esposa de Cruise podía hacer que su propia identidad como actriz quedara relegada a un segundo plano. Y, en efecto, eso fue lo que ocurrió durante una etapa de su trayectoria. Pero a la joven Nicole le importaba poco.

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Jóvenes e inconscientes

“Yo pensaba: ‘No me importa. Estoy enamorada. Quiero casarme", recuerda que pensaba entonces. Y cuando finalmente comprobó que las advertencias sobre su carrera se habían hecho realidad, tampoco se arrepintió de la decisión: “Yo pensaba: ‘¿Y qué? ¿No estoy destinada a casarme con el hombre que amo? Claro que estoy dispuesta a tirar mi carrera por la borda. Me da igual’”.

Sorprende que Kidman reivindique autenticidad de aquella elección, aunque con el paso del tiempo su vida profesional terminara demostrando que podía haber tenido un coste. El matrimonio con Cruise duró once años y estuvo sometido a una exposición mediática extraordinaria.

La pareja se conoció durante el rodaje de 'Días de trueno' y posteriormente trabajó junta en 'Un horizonte muy lejano' y 'Eyes Wide Shut'. Durante aquellos años adoptaron a Isabella y Connor. Su divorcio, en 2001, se convirtió en uno de los grandes acontecimientos sentimentales de Hollywood.

Segundo divorcio y nuevo comienzo

Dos décadas y media después de su separación de Cruise, Kidman vuelve a enfrentarse a una vida sentimental que no se parece a la que había imaginado. Su matrimonio con Keith Urban, celebrado en 2006, terminó después de casi 20 años. La separación se produjo en 2025 y el divorcio quedó finalizado el pasado mes de enero. La pareja tiene dos hijas, Sunday Rose y Faith Margaret, y la actriz ha dejado claro que ellas ocupan ahora el centro de sus prioridades.

Kidman evita entrar en los detalles de las razones de la ruptura. Es una frontera que mantiene deliberadamente. Lo que sí comparte es la sensación de desconcierto que queda cuando una vida construida durante años deja de responder al guion previsto.

"Vale, no esperaba esto. Tenía una idea diferente de cómo iba a ser mi vida, pero esto es lo que hay ahora", admite. "Uno hace todos estos planes y tiene todas estas ideas de cómo va a ser todo y después... no es así. Hay que ajustar. Hay que adaptarse”, reflexiona.

Preguntada por si la experiencia de haberse divorciado anteriormente de Cruise le ha servido para afrontar la enorme atención pública que ha rodeado su ruptura con Urban, Kidman reconoce que nada te prepara para algo así: "Todo es nuevo... ¡cada vez!".

Eso explica la prudencia con la que habla de su presente. Pero la incertidumbre no parece haberla llevado a cerrarse al mundo. Más bien al contrario. Kidman quiere probar cosas, equivocarse, fracasar, levantarse y seguir adelante: "Puedo optar por no afrontarlo realmente y simplemente encogerme sobre mí misma, o puedo seguir adelante con una enorme esperanza". Ella lo tiene claro.