Juan Carlos I

Ingrid Sartiau, quien afirma ser hija del rey Juan Carlos, intenta iniciar un nuevo proceso legal para conseguir una prueba de paternidad

El rey Juan Carlos
El rey Juan Carlos en una imagen de archivo. Cordon Press
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14 años después de iniciar su particular batalla para demostrar que es hija biológica de Juan Carlos I, Ingrid Sartiau vuelve a intentar conseguir una prueba de paternidad.

La ciudadana belga, que sostiene desde hace años que el emérito es su padre, anuncia ahora su intención de emprender una nueva acción judicial en Bélgica con el objetivo de conseguir aquello que no logró obtener ante los tribunales españoles: una prueba de ADN que determine de una vez por todas si existe una relación de filiación.

La novedad ha sido adelantada por la revista 'Dag Allemaal', medio que ha hablado con Sartiau y que la sitúa de nuevo frente a la posibilidad de abrir un procedimiento relacionado con el reconocimiento de paternidad.

Según la información publicada, la mujer, actualmente de 60 años, pretende llevar su reclamación a la justicia de su país después de que su anterior intento en España terminara archivado.

"Quiero emprender nuevas acciones judiciales, esta vez en Bélgica", ha asegurado Sartiau al citado medio, tal y como recoge la revista francesa 'Point de Vue'.

No es la primera vez que Sartiau expresa su intención de continuar luchando por conocer oficialmente quién es su padre. Su argumento se ha mantenido inalterable durante años: no reclama una posición dentro de la familia real ni pretende, según ha explicado en anteriores ocasiones, obtener una compensación económica, sino confirmar mediante una prueba si Juan Carlos I es realmente su padre o no.

"La gente cree que debería aceptar la situación. ¡Imagínense cuando tu padre está constantemente en el punto de mira de los medios!", ha añadido.

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Quién es Ingrid Sartiau

Según Sartiau, durante su infancia creció sin conocer la identidad de su padre biológico. La explicación que recibió de su madre fue que algún día le revelaría quién era.

La propia Ingrid ha contado que descubrió la identidad que su madre atribuía a su progenitor mientras veía imágenes del entonces rey Juan Carlos en televisión. Según explicó en una entrevista, su madre le señaló al monarca y le dijo: "Este hombre es tu padre".

La versión de su madre, Liliane Sartiau, se convirtió años después en uno de los elementos centrales de la batalla judicial. La mujer sostuvo ante notario que habría conocido al entonces príncipe Juan Carlos en la Costa del Sol a finales de 1965 y que ambos habían mantenido una relación durante varios días. De acuerdo con sus declaraciones, el hombre que había conocido era identificado después como el príncipe español. Ingrid habría nacido en agosto de 1966.

El primer intento ante la Justicia española

La primera demanda de Sartiau se remonta a 2012, aunque el procedimiento que llegó al Tribunal Supremo adquirió más relevancia después de la abdicación de Juan Carlos en 2014.

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En enero de 2015 ocurrió algo extraordinario: el Tribunal Supremo admitió a trámite su demanda de paternidad, mientras rechazaba la presentada por otro hombre que también aseguraba ser hijo del entonces rey emérito, Albert Solà.

El Supremo consideró entonces que Sartiau sí había aportado un principio de prueba suficiente para permitir que el procedimiento siguiera adelante. Entre los elementos valorados estaba el acta notarial de su madre y también contactos que Sartiau afirmaba haber mantenido con personas vinculadas a la familia de Juan Carlos.

Pero aquella decisión duró apenas unas semanas. En marzo de 2015, el Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo estimó el recurso presentado por Juan Carlos y decidió no admitir finalmente a trámite la demanda, por siete votos frente a tres. Tres magistrados formularon voto particular.

Y lo más importante: Sartiau nunca llegó a conseguir que Juan Carlos se sometiera a la prueba de ADN que solicitaba. El Supremo rechazó entonces la petición de prueba genética al considerar que no era el momento procesal oportuno.

Después, el tribunal explicó que los elementos aportados por Sartiau presentaban contradicciones y que no alcanzaban el nivel de prueba necesario para continuar con el procedimiento.

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Una prueba de ADN que despertó más dudas

Uno de los aspectos más llamativos de esta historia está relacionado con Albert Solà, otro hombre que afirmaba ser hijo de Juan Carlos.

Sartiau y Solà llegaron a someterse a pruebas genéticas para comprobar si podían ser hermanos. En su momento se habló de una probabilidad del 91% de que compartieran progenitor, aunque después surgieron discrepancias sobre la interpretación de aquellos resultados y sobre si realmente existía una relación biológica entre ambos.

Por eso, para Ingrid, la única manera concluyente de cerrar la cuestión continúa siendo la misma: un análisis genético realizado dentro de un procedimiento judicial y con una muestra de Juan Carlos.

Albert Solà, el otro hombre que decía ser hijo del emérito

Albert Solà fue durante años la otra gran figura de esta historia. Nacido en Barcelona en 1956 y dado en adopción, aseguró durante décadas que era hijo biológico de Juan Carlos y que, por tanto, sería su supuesto primogénito.

En 2015 también intentó que los tribunales españoles reconocieran su filiación, pero el Supremo rechazó su demanda al considerar que no había aportado el principio de prueba exigido y que existían problemas de coherencia y documentación en su relato.

Solà murió en octubre de 2022, a los 66 años, manteniendo hasta el final su versión sobre su supuesto origen.