Sting, a los 74: "Nunca en mi vida he fumado nada que fuera legal"
El exlíder de The Police confiesa sus pequeñas debilidades en una entrevista en 'The Sunday Times': "Me gusta el helado, el vino y la ginebra"
Sting, sobre si piensa en la retirada a los 74 años: “Creo que nunca aprendí a descansar”
A los 74 años, Sting conserva esa clase de aspecto que puede resultar ligeramente irritante para quienes se gastan una fortuna tratando de descubrir el secreto de la eterna juventud. Pero, al parecer, la insultante forma física del exlíder de The Police no se debe a ninguna dieta milagrosa ni a una disciplina espartana. Más bien al contrario, si nos atenemos a lo que ha contado en una reciente entrevista en 'The Sunday Times' en la que admite con naturalidad que hay algunas pequeñas debilidades que siguen formando parte de su vida.
"Me gusta el helado. Me gusta el vino. Me gusta la ginebra. No fumo. Nunca en mi vida he fumado nada que fuera legal", ha asegurado el músico británico, dejando entrever con mucha picardía que sí que ha consumido sustancias que en su momento estaban prohibidas por la ley.
Todo es yoga
Pero más allá de esos pequeños vicios confesos, su secreto está en el movimiento. "Al final te das cuenta de que todo es yoga. Caminar hasta el trabajo es yoga. Hago ejercicio todos los días y, desde luego, forma parte de lo que hago, pero ya no practico yoga propiamente dicho. No creo que lo necesite", asevera el autor de 'Roxanne'. La idea, no por poco sofisticada es menos efectiva. Sobre todo después de los 50, cuando mantenerse activo (caminar, trabajar, moverse, utilizar el cuerpo, y hacerlo con regularidad) empieza a importar tanto como cualquier programa de entrenamiento.
Hay además una actividad que probablemente no aparece en las listas convencionales de ejercicios para mantenerse en forma. Cada noche, cuando actúa, toca el bajo. "Uso las manos todas las noches con el bajo. Es un trabajo físico, y lo agradezco", subraya Sting, que considera que la falta de trabajo manual ha fomentado la masculinidad tóxica: "Muchos jóvenes no usan las manos y creo que eso afecta al cerebro".
De Wallsend al escenario londinense
La entrevista llega cuando Sting está inmerso en uno de los proyectos más personales de su carrera. 'The Last Ship', el musical que escribió sobre los astilleros de Wallsend, su localidad natal en el noreste de Inglaterra, llega ahora al West End después de haber tenido una trayectoria complicada en Broadway. La obra está profundamente vinculada a su infancia, a su padre, a su abuelo y al mundo industrial que dominaba el paisaje de su juventud.
El hombre que podría limitarse a vivir cómodamente de canciones como 'Message in a bottle', 'Every Breath You Take' o 'Englishman in New York' cuenta que no quiso escribir un musical construido alrededor de sus grandes éxitos. Prefería contar una historia sobre el lugar del que procedía, aunque resultara mucho más difícil de vender. "Hay pedacitos de mí por toda la obra", advierte.
Sting conserva además una relación bastante particular con el trabajo. Tiene seis hijos y asegura que todos han desarrollado una buena ética laboral y no esperan que su padre les resuelva la vida. Él mismo continúa actuando, escribiendo y participando en el montaje de 'The Last Ship', además de asumir sobre el escenario el papel de Jackie, el capataz de los astilleros. No tiene, en cambio, demasiadas ganas de aceptar trabajos por aceptar. Tampoco quiere añadir música al mundo simplemente porque pueda hacerlo. "Hay mucho ruido en el mundo", viene a explicar.
