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Parejas de famosos

La historia de amor de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote: del flechazo inesperado a una familia numerosa

Víctor Janeiro y Beatriz Trapote. Europa Press
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La historia de amor de Víctor Janeiro, concursante de 'Supervivientes All Stars', y Beatriz Trapote comenzó casi por casualidad y con una entrevista de por medio. Lo que en 2007 debía ser un encuentro estrictamente profesional terminó convirtiéndose en el primer capítulo de una relación que, casi dos décadas después, continúa siendo una de las más sólidas surgidas alrededor del universo televisivo y taurino.

Desde entonces la pareja ha atravesado muchos momentos, tanto buenos como malos. Llegó la convivencia, algunos momentos complicados, una separación temporal provocada por la participación de la periodista en 'Supervivientes', una multitudinaria boda en Jerez de la Frontera y el nacimiento de sus tres hijos, Víctor, Oliver y Brenda. Una vida construida paso a paso en la que tampoco han faltado dificultades.

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Víctor Janeiro participa en 'Supervivientes All Stars', lo que pone a prueba a un matrimonio acostumbrado a afrontar unido los momentos importantes. Porque la cronología de la historia de amor de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote no es únicamente la de un flechazo que terminó en boda. También es la historia de dos personas que han tenido que superar crisis, distancias y dificultades para formar la familia que hoy consideran su mayor proyecto.

Víctor Janeiro y Beatriz Trapote se conocieron durante una entrevista

Para encontrar el comienzo de la historia de amor de Beatriz Trapote y Víctor Janeiro hay que remontarse a 2007. Por aquel entonces, Beatriz ejercía como reportera y aceptó el reto de una compañera de trabajo, entrevistar a Víctor Janeiro. Ella probablemente esperaba conseguir un buen reportaje. Lo que difícilmente podía imaginar era que aquella jornada terminaría cambiándole la vida.

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El torero ha recordado en 'Supervivientes All Stars' como conoció a la que hoy es su mujer. Cuando distinguió a una mujer rubia esperándolo a lo lejos, lo primero que pensó fue: “Pedazo de rubia”. También sospechó que podía tratarse de alguna encerrona televisiva y que hubiera cámaras escondidas. Sus dudas desaparecieron pronto y la química entre ambos hizo el resto.

La entrevista terminó siendo bastante menos convencional de lo previsto. Víctor llevó a Beatriz hasta la plaza y comenzó a torear mientras continuaba llevando el micrófono. Lo que él parecía haber olvidado era que todo lo que decía estaba quedando grabado. El torero reconocería años después, entre risas, que estaba tan eufórico con la presencia de la periodista que comenzó a lanzarle todo tipo de piropos. La atracción había sido inmediata.

Víctor incluso intentó alargar el encuentro haciendo que Beatriz perdiera el AVE que debía llevarla de vuelta a Madrid. El plan funcionó solo a medias. Acabaron juntos en Córdoba, pero la periodista dejó claro desde el primer momento que no estaba dispuesta a precipitar las cosas. Ella misma recordaría posteriormente que pasaron aquella primera noche mirando las estrellas y que decidió poner ciertos límites ante las intenciones del torero.

De los primeros baches a construir una vida juntos

El flechazo fue inmediato, pero eso no significa que los primeros años fueran sencillos. El propio concursante de 'Supervivientes All Stars' reconocería posteriormente que durante el comienzo de su noviazgo atravesaron “muchos baches” y que hubo momentos en los que la relación llegó a estar “en la cuerda floja”.

Dos personalidades fuertes, profesiones muy diferentes y una relación sometida desde el principio al interés mediático no siempre resultaban fáciles de combinar. Beatriz terminó tomando una decisión que demostró hasta qué punto iba en serio. Dejó su casa y su vida en Getafe para trasladarse al sur y comenzar una convivencia con Víctor. La periodista se instaló en el entorno familiar del torero y durante los siguientes años fueron asentando las bases de su relación.

En 2010 llegó además una prueba inesperada: Beatriz Trapote recibió la llamada de 'Supervivientes'. La periodista aceptó participar en la edición celebrada en Nicaragua y permaneció más de 90 días en el concurso, llegando prácticamente hasta el final.

La popularidad que ambos adquirieron como pareja les abrió incluso una nueva puerta profesional. Poco después fueron fichados como consejeros del amor en 'Mujeres y hombres y viceversa', uno de los formatos de mayor éxito de Telecinco en aquella época.

La boda de Víctor Janeiro y Beatriz Trapote

Víctor Janeiro y Beatriz Trapote se casaron el 2 de noviembre de 2013 en el Cortijo Fuente Rey, en Jerez de la Frontera, Cádiz. La pareja quiso celebrar su boda por todo lo alto y estuvo acompañada por alrededor de 450 invitados. El escenario tampoco podía resultar más apropiado para una pareja tan vinculada a Andalucía. Un cortijo rodeado de naturaleza se convirtió en el lugar elegido para pronunciar el esperado “sí, quiero”.

La periodista recordaba haber vivido toda la jornada “como en una nube”, especialmente por las sorpresas y los momentos preparados por familiares y amigos. Víctor tampoco ocultó la emoción. Para el torero, aquel día se convirtió en uno de los más felices de su vida, aunque aseguró que lo verdaderamente importante era comprobar que Beatriz también estaba disfrutando de todo aquello que habían construido juntos.

Víctor, Oliver y Brenda: los hijos de la pareja

Dos años después de la boda, Víctor Janeiro y Beatriz Trapote anunciaron que esperaban su primer hijo. La noticia llegaba después de un proceso que no había resultado sencillo. La periodista decidió hablar públicamente sobre las dificultades que había experimentado para quedarse embarazada y los tratamientos de fertilidad a los que había recurrido.

Finalmente llegó Víctor, su primer hijo. Años después, Beatriz ha hablado públicamente sobre el diagnóstico de autismo del pequeño y sobre el camino que la familia ha recorrido desde entonces. Un proceso que ha afrontado intentando visibilizar su realidad familiar y compartir algunos de los aprendizajes que han ido adquiriendo.

La familia continuó creciendo con el nacimiento de Oliver y, posteriormente, de Brenda, su hija pequeña. Tres hijos que terminaron transformando por completo las prioridades del matrimonio.