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Judi Dench, sobre la enfermedad que le impide actuar a los 91: “No puedo hacer teatro, ni cine, ni leer”

Judi Dench ya no puede trabajar como actriz. Getty Images
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Judi Dench, ganadora de un Óscar y una de las grandes intérpretes de su generación, ha llegado a un punto en el que ya no puede trabajar como actriz en el escenario ni delante de las cámaras. La británica, de 91 años, ha revelado en el programa Today de BBC Radio 4 cómo ha transformado su vida cotidiana el deterioro de su visión que padece desde 2012.

"Ya no puedo estar en un escenario. Ya no puedo hacer una obra de teatro. Ya no puedo hacer una película. Ya no puedo leer", confesó la actriz, pese a que durante años se ha resistido a que la degeneración macular la obligase a dejar la profesión a la que se ha entregado durante décadas.

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En la misma conversación Dench explicó que adaptarse a esta nueva situación es inevitable. "Hay que acostumbrarse a todo eso, hacer las concesiones necesarias y seguir adelante, sin pensar demasiado en ello", dijo sobre la manera de afrontar las limitaciones que le impone su enfermedad.

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La intérprete fue diagnosticada hace 14 años de degeneración macular asociada a la edad, una patología ocular progresiva que afecta especialmente a la visión central. Desde entonces, su capacidad para desenvolverse en el trabajo y en situaciones cotidianas se ha ido reduciendo. Lo que durante años fueron dificultades para leer un guion o distinguir detalles en un rodaje se ha convertido en un obstáculo que le impide seguir actuando como antes.

Una enfermedad que dificulta reconocer los rostros y leer

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad que daña la mácula, una pequeña zona de la retina responsable de la visión central y de gran parte de la nitidez que necesitamos para distinguir los detalles. Gracias a ella podemos leer, reconocer una cara, identificar objetos o apreciar los rasgos de una persona que tenemos enfrente.

Cuando esta estructura se deteriora, la visión central puede volverse borrosa, aparecer distorsionada o presentar zonas oscuras. Las líneas rectas pueden parecer torcidas y los colores perder intensidad. La visión periférica suele conservarse, por lo que la enfermedad no implica necesariamente una ceguera total, aunque puede limitar de manera considerable la autonomía de quien la padece.

En el caso de Dench, el impacto resulta especialmente evidente en su relación con los demás. Durante la entrevista con la BBC, la actriz explicó que ya no consigue reconocer con facilidad los rostros y que, en ocasiones, se acerca a personas equivocadas creyendo que son conocidas. "Me acerco a muchas personas que no son las adecuadas y casi les doy un abrazo", contó, antes de reconocer que casi no podía ni ver el rostro de la periodista con la que estaba hablando, Emma Barnett.

Uno de los momentos más conmovedores de la conversación llegó cuando la actriz habló de la naturaleza. "Este verano fue absolutamente espectacular con las campanillas azules; no pude ver ni una", lamentó. Después añadió que todavía conserva en la memoria la imagen de sus árboles y que parte de lo que percibe depende de esos recuerdos y de lo que aún consigue distinguir.

Más de siete décadas de carrera

La entrevista coincide con la publicación de sus memorias, 'Is It Too Late to Make a Run for It?', escritas junto al director teatral Brendan O'Hea. La trayectoria de Judi Dench abarca más de siete décadas y ha dejado algunos de los personajes más recordados del teatro y el cine británicos. Sobre los escenarios interpretó a figuras shakesperianas como Julieta, Lady Macbeth y Cleopatra. Para el público internacional, sin embargo, también será siempre M, la jefa del servicio secreto británico en la saga de James Bond, papel que interpretó en ocho películas.

En 1999 ganó el Óscar a la mejor actriz de reparto por encarnar a Isabel I en 'Shakespeare enamorado', un reconocimiento que llegó después de una larga carrera teatral y cinematográfica. Su prestigio no se ha limitado a los premios, sino que se ha cimentado en una versatilidad interpretativa capaz de combinar autoridad, humor, vulnerabilidad y una enorme presencia escénica.