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Carla Bruni y sus problemas de adicción a los 58: “No me he librado del todo, pero me mantengo alerta porque no quiero transmitírselo a mis hijos”

Carla Bruni
Carla Bruni en el Festival de Cannes de 2026. Getty Images
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Carla Bruni ha necesitado tiempo para poner palabras a dos capítulos especialmente delicados de su biografía, sus problemas con las adicciones y el cáncer de mama que le diagnosticaron a finales de 2019. Ahora, a sus 58 años, la cantante, modelo y ex primera dama francesa ha hablado sin rodeos en el libro 'Merci pour le non', de la cantante y actriz Elisa Tovati, de los excesos que marcaron su vida y de la enfermedad que mantuvo en secreto durante cuatro años.

En sus declaraciones, recogidas por 'Vanity Fair', Bruni ofrece una mirada como complaciente sobre sus hábitos del pasado. Durante mucho tiempo el tabaco y el alcohol desempeñaron una función que iba más allá del placer o de la vida social. Ambas sustancias le permitían amortiguar emociones dolorosas y seguir adelante cuando no encontraba otra manera de gestionar lo que sentía. "Mis adicciones fueron para mí un verdadero apoyo. Me permitían mantenerme en pie. Aunque se pueda disfrazar de placer, la adicción tiene algo de morboso que no se puede ignorar”, explica.

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Una promesa para cambiar de rumbo

Pero aquello que inicialmente parece ofrecer alivio puede terminar convirtiéndose en una fuente adicional de sufrimiento. El punto de inflexión llegó con el reto que le propuso su hija Giulia: comprometerse a dejar de beber durante doce meses. La petición de la adolescente se convirtió en un compromiso personal que la cantante aceptó, consciente de que necesitaba mantener una relación diferente con el alcohol.

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También destaca el papel de Nicolas Sarkozy. Según el relato recogido en el libro, su marido le proporcionó una sensación de protección que contribuyó a calmar parte de la angustia que arrastraba desde hacía años. Ni siquiera la vida en el Elíseo, con las exigencias de la presidencia y la exposición pública, agravó sus adicciones; en su experiencia, aquel entorno familiar llegó a ofrecerle cierta seguridad emocional.

Pero Bruni no cree que cambiar de ambiente baste para resolver un problema de esta naturaleza. La estabilidad y el apoyo de las personas cercanas pueden ayudar, pero ella considera que la vigilancia debe continuar porque el origen de sus dificultades no depende únicamente de las circunstancias. “El único tratamiento real contra las adicciones es la abstinencia y la sobriedad. No me he librado del todo de mis adicciones, porque esta enfermedad no depende de las circunstancias externas, sino del estado interior (...) Me mantengo alerta porque no quiero transmitirle esta enfermedad a mis hijos”, concluye.

Las revelaciones actuales no surgen de la nada. En enero de 2023, Bruni participó en el pódcast Contre-addictions, donde habló de sus comportamientos adictivos con una franqueza poco habitual en alguien que durante décadas había protegido tanto su intimidad. Entonces relató que su relación problemática con el azúcar había comenzado en la infancia. Recordó que podía beber cantidades enormes de refrescos de cola y sustituir comidas por caramelos y pastillas para la garganta. Más adelante, hacia los 14 o 15 años, empezó a fumar en un entorno familiar en el que el tabaco estaba normalizado. El alcohol llegó a ocupar un lugar todavía más complejo. No se trataba simplemente de beber a diario, sino de sentirse como si se estuviera ahogando cada día.

El cáncer que mantuvo en secreto durante cuatro años

Si sus confesiones sobre las adicciones han sido graduales, su decisión de hablar públicamente del cáncer de mama estuvo marcada por una reserva todavía mayor. Bruni recibió el diagnóstico a finales de 2019, pero no lo hizo público hasta octubre de 2023. Durante esos cuatro años prefirió atravesar la enfermedad sin convertirla en parte de su identidad pública. No quería que la mirasen únicamente como una paciente ni que su vida artística quedara relegada a un segundo plano.

En el libro de Elisa Tovati vuelve sobre aquella decisión y explica el impacto que tuvo sobre ella: “El diagnóstico siempre es brutal. Incluso cuando crees que eres fuerte. Incluso cuando crees que puedes afrontar esa mirada (...) No quería verme reducida a eso. No quería ser vista como una enferma. Quería seguir existiendo como artista, como mujer, como ser vivo. Pero ocultarlo también te aísla. Es una forma de aislamiento. Y la cuando ya tienes un historial, la soledad es muy violenta”.

Cuando finalmente decidió contarlo, Bruni lo hizo con un propósito muy concreto. Quería insistir en la importancia de las revisiones periódicas y de la detección precoz. En el vídeo que publicó en sus redes sociales en octubre de 2023 explicó que el diagnóstico temprano había sido determinante en su caso y animó a las mujeres a realizarse las pruebas recomendadas.

En diciembre del año pasado Bruni anunció que había concluido cinco años de tratamiento hormonal, lo que suponía el cierre de una etapa prolongada que había convivido con su trabajo, su vida familiar y sus compromisos públicos. La cantante agradeció a la ciencia el desarrollo de una terapia que, en determinados tipos de cáncer de mama, ayuda a reducir el riesgo de recaída. También reconoció que los efectos secundarios habían sido considerables y envió un mensaje de ánimo a otras mujeres que seguían tratamientos similares.