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Elena Anaya reivindica a la mujer de más de 50: “En otras civilizaciones es la jefa de la tribu"

Elena Anaya, durante el festival de San Sebastián 2026. Getty Images
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Cumplir años no significa perder valor, sino ganar experiencia, perspectiva y libertad. Incluso para equivocarse. Así lo cree la actriz Elena Anaya, que lleva tiempo defendiendo una idea que va a contracorriente de una industria obsesionada con la juventud. La palentina de 51 años, ganadora del Goya por 'La piel que habito', ha vuelto a poner el foco sobre esta cuestión durante la promoción de 'Hermanas', ópera prima de Ione Hernández.

En una entrevista en 'Fotogramas', Anaya se refiere a la magia de crecer. "Tengo 51 años y ocurre algo fascinante al hacerse mayor (...) Es la perspectiva que te da la vida. Cuando identificas y sabes cuál es el camino que quieres seguir, creo que te conecta con el aquí y ahora y con todo lo que queda por hacer", explica en esta conversación, en la que reivindica también el lugar que ocupan las mujeres de su generación en otras culturas.

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"En otras civilizaciones, las mujeres de nuestra edad se terminan convirtiendo en jefas de la tribu", subraya. Una posición de liderazgo que, a su juicio, tiene toda la lógica del mundo por el bagaje de experiencias que acumulan: "Tienen una perspectiva de la vida y una experiencia, también a través de la maternidad, que te colocan en un lugar bonito e interesante desde el que puedes contar historias, aunque ya no tengas la juventud de los 30 años".

"Me parece maravilloso cumplir años"

No es la primera vez que la actriz se expresa en estos términos. Cuando estaba a punto de cumplir los 50 habló abiertamente en otra entrevista en 'La Vanguardia' de su relación con la edad, de la maternidad y de los cambios físicos que acompañan al paso del tiempo.

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"Me parece maravilloso cumplir años", afirmó entonces. También expresó su deseo de disfrutar de las décadas que tenía por delante, seguir trabajando y ver crecer a sus hijos, una reflexión muy vinculada a una manera de entender la vida que concede más importancia a las experiencias cotidianas que a las expectativas ajenas. Anaya había sido madre pasados los 40 y hablaba con naturalidad de la intensidad de criar a dos niños pequeños mientras mantenía su carrera profesional.

Una reivindicación de la belleza real

La postura de la coprotagonista de 'Lucía y el sexo' ante el envejecimiento también se manifiesta en su relación con la imagen. En la mencionada entrevista con 'La Vanguardia' reconocía que le gusta observar cómo el paso del tiempo se refleja en su rostro y su cuerpo, aunque, como le ocurre a cualquiera, a veces las fotografías puedan sorprenderla menos favorablemente.

La actriz tampoco renunciaba a cuidarse. En la charla hablaba de su intención de volver al gimnasio o practicar yoga para recuperar el tono muscular, pero descartaba recurrir al bótox para borrar las huellas del tiempo. "Me parece que la edad te da un grado en la vida, que es muy valioso", señalaba.

Dos años antes de cumplir los 50, Anaya ya formulaba con contundencia su crítica a los prejuicios de edad en el mundo audiovisual. Durante la promoción de la serie 'Mentiras pasajeras', protagonizada por un personaje femenino de su misma generación, reclamaba que se respetase su rostro sin retoques. "Tengo 48 años, dejádmelos", declaró en una entrevista con 'El País'.

Anaya también expresaba entonces su frustración ante la dificultad de encontrar personajes femeninos de su edad que ocupen el centro de las historias. En su opinión, a medida que las actrices cumplen años, resulta más complicado recibir propuestas que les permitan interpretar mujeres con deseos, contradicciones, ambiciones y vidas propias.

Por eso se muestra agradecida por encontrar a profesionales como Ione Hernández o la productora María Zamora, "porque apuestan por historias protagonizadas por mujeres de nuestra generación". Aún queda mucho por hacer en ese sentido, pero Anaya apuesta por el optimismo de cara al futuro: "Soy más de ver el vaso medio lleno, de confiar en las cosas que sí se están haciendo y, por supuesto, de desear que haya muchas más".