Vino, gintonic o caipiriña: ¿cuántas calorías tiene tu bebida favorita?
El alcohol supone un aporte calórico algo: repasamos de cuántas calorías en concreto estamos hablando
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Si te gusta salir a tomar algo o preparar cócteles en casa, es probable que hayas pensado más de una vez en cuántas calorías reales hay en tu copa. Aunque el alcohol se asocia a momentos sociales y no necesariamente como parte inherente a nuestra alimentación, su aporte calórico puede ser considerable y llegar a “engañar” a tu dieta, ya que gran parte proviene de las denominadas calorías vacías, es decir, de energía que no aporta nutrientes esenciales al organismo.
Esto se explica por un hecho bioquímico: cada gramo de alcohol aporta alrededor de 7 kcal, casi tanto como un gramo de grasa. De hecho, son varias las investigaciones que han puesto el acento en que las bebidas alcohólicas “tienden a no incluir información nutricional visible”, por lo que muchos consumidores desconocen que al tomarlas pueden añadir una parte importante de las calorías diarias recomendadas.
Por este motivo, hemos querido hacer un recorrido por las calorías de bebidas y cócteles populares y lo que estas cifras significan para tu ingesta energética.
Cuántas calorías tiene tu bebida favorita
Los cócteles combinan alcohol con otros ingredientes como azúcares, zumos o refrescos, lo que puede contribuir a elevar significativamente su contenido calórico. Eso sí, el número concreto depende de cómo se haga el cóctel y las proporciones de ingredientes, aunque las siguientes cifras pueden servir como orientación.
- Negroni: ~273 kcal por porci ón estándar, uno de los cócteles más calóricos por la combinación de gin, vermut y Campari.
- Caipiriña y ponche: alrededor de 170 kcal cada uno, con calorías añadidas por azúcares y mezcladores.
- Gin tonic: ~140 kcal (puede levantarse si la tónica tiene azúcar).
- Moscow mule: ~120 kcal (vodka y ginger beer).
- Aperol spritz: ~90 kcal; a veces esta cifra puede variar según la cantidad de prosecco y soda.
- Vodka tónica: ~96 kcal según dietistas que analizan opciones bajas en calorías.
- Otros cócteles con mucho azúcar, como por ejemplo el Cuba libre o combinados con jarabes, pueden superar fácilmente las 300 kcal por vaso.
En cuanto a bebidas más tradicionales y sin mezclas, también es importante conocer su aporte calórico:
- Vino tinto: ~125 kcal por copa estándar (~150 ml).
- Champagne o espumoso: ~90 kcal.
- Vino rosado: ~120 kcal.
- Cerveza light: ~103 kcal, siendo una opción relativamente ligera en calorías dentro de las cervezas, que suelen tener entre 130 y 150 calorías por lata.
¿Por qué importa cuántas calorías bebes?
El impacto de las calorías del alcohol no es una mera curiosidad y un simple numerito, ya que se absorben rápidamente y sin aportar nutrientes esenciales, lo que las convierte en calorías vacías que pueden contribuir al balance energético positivo si no se compensa con actividad o reducción de otras fuentes calóricas. Esto es importante porque la ciencia, a través de distintos estudios, ha observado que, en algunos grupos, el consumo de alcohol puede llegar a suponer un porcentaje importante de su total de calorías diarias. Incluso, en días de consumo intenso puede llegar a suponer entre el 19% y el 27% de la ingesta energética total. Esto es especialmente relevante cuando la intención es controlar el peso o seguir un plan de alimentación equilibrado.
En un análisis poblacional, se comprobó que el consumo promedio de bebidas alcohólicas puede proporcionar unas 140 kcal diarias para adultos que beben regularmente, lo que, aunque de forma variable, demuestra cómo se acumulan rápidamente las calorías de las bebidas.
Lo que dice la ciencia: alcohol y energía
Desde una perspectiva científica, el alcohol es energéticamente denso: su energía por gramo (7 kcal) es mayor que la de carbohidratos o proteínas, y el cuerpo lo metaboliza de forma distinta a otros macronutrientes.
La literatura científica apunta que muchas personas subestiman las calorías en bebidas alcohólicas y no compensan su ingesta con reducción de alimentos sólidos, lo que puede favorecer un balance calórico positivo que favorezca el aumento de peso con el tiempo. Sin embargo, los estudios sobre la relación directa entre consumo de alcohol y obesidad son complejos y ofrecen resultados abiertos a interpretación, de los que se puede extraer que un consumo ligero o moderado no conduce necesariamente a un aumento de peso. Sin embargo, el consumo elevado o frecuente sí puede estar asociado a mayor energía total consumida y riesgo de ganancia de peso.
Por este motivo investigaciones recientes exploran la idea de que etiquetar las calorías en bebidas alcohólicas podría cambiar hábitos de consumo, ya que muchos consumidores desconocen la energía asociada a sus tragos. Casi la mitad de los encuestados en un estudio afirmaron que cambiarían su elección si se mostraran las calorías en menús o etiquetas.
Aunque pueda parecer solo una copa entre amigos, las calorías del alcohol no son tan inocuas como parecen. Desde un Negroni con unas 273 kcal hasta cócteles “ligeros” como el aperol spritz ( y sus 90 kcal) o alternativas como el vodka soda (con 96 kcal), las diferencias energéticas son notables y pueden sumarse rápidamente si no se tiene consciencia de ello.