Alimentación

¿Edulcorantes o azúcar? El cardiólogo José Abellán aclara qué es mejor para la salud

El azúcar es un edulcorante natural.
Hay que tener precaución con la cantidad de azúcar que se toma al día. Getty Images
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¿Azúcar o sacarina? Si uno va a una cafetería, seguramente esta sea la pregunta más habitual a la hora de pedir un café. Y es que el debate entre azúcar y edulcorantes lleva años sobre la mesa. Mientras unos ven a los edulcorantes como una alternativa “más saludable”, otros alertan de sus posibles efectos a largo plazo. Y claro, entonces se genera la gran pregunta: ¿cuál de los dos es mejor? En medio de este escenario, el cardiólogo José Abellán, muy viral en redes sociales, ha querido poner algo de luz al respecto con una idea clara: ni el azúcar es inocuo... ni los edulcorantes son la solución definitiva.

Porque como todo en la vida, la clave está en el equilibrio más que elegir un bando u otro. Al menos, así lo transmite este cardiólogo en base a la evidencia científica actual. Porque, aunque los edulcorantes pueden ser útiles en determinados casos, su consumo habitual también plantea dudas.

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Qué dicen los estudios

Durante décadas, los edulcorantes se han utilizado como herramienta o alternativa para reducir el consumo de azúcar, especialmente en personas con obesidad o diabetes. Sin embargo, investigaciones recientes han empezado a cuestionar su impacto real en la salud. Uno de los aspectos que más preocupa, según explica José Abellán, es su efecto sobre la microbiota intestinal. Algunos estudios, como la revisión de Movahedian (2024), apuntan a que ciertos edulcorantes pueden alterar las bacterias del intestino, lo que a su vez podría tener consecuencias metabólicas e incluso neurológicas.

Además, también hay otras investigaciones sugieren que estas sustancias pueden influir en la forma en la que el cuerpo percibe el sabor dulce, manteniendo o incluso reforzando esa preferencia. Es decir, lejos de ayudar a “desengancharse” del azúcar, podrían perpetuar el hábito a seguir necesitándolo. Eso sí, el propio Abellán matiza que no todos los estudios establecen una relación directa causa-efecto. En muchos casos, las personas que consumen edulcorantes ya tienen un mayor riesgo cardiovascular o metabólico, lo que complica interpretar los resultados.

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En qué se diferencian

Lo que hay que tener claro primero es que el azúcar es un edulcorante natural que aporta calorías y tiene un impacto directo en los niveles de glucosa en sangre. Su consumo excesivo está claramente relacionado con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Los edulcorantes, en cambio, tienen un poder endulzante mucho mayor y, en muchos casos, aportan pocas o ninguna caloría. Existen diferentes tipos: desde artificiales como la sacarina o el aspartamo hasta otros de origen natural o polioles como el xilitol o el eritritol. Sin embargo, como subraya Abellán, no todos los edulcorantes son iguales. Algunos generan más dudas por su posible impacto en el organismo, mientras que otros presentan un perfil más favorable. El problema, según el especialista, no está tanto en su uso puntual, sino en su consumo habitual y sin control.

¿Qué es mejor?

La respuesta del cardiólogo no es tajante, pero sí bastante clara: los edulcorantes pueden ser una herramienta útil, pero no deberían convertirse en un sustituto permanente del azúcar. “Son una alternativa, pero no arreglan una mala alimentación”, viene a resumir su postura. De hecho, uno de los errores más comunes es pensar que elegir productos “sin azúcar” implica automáticamente una opción saludable. Y no, porque en muchos casos, estos alimentos siguen siendo ultraprocesados y poco recomendables.

Por otro lado, el consumo excesivo de azúcar sigue siendo uno de los principales problemas dietéticos actuales. Está relacionado con inflamación, aumento de la presión arterial y mayor riesgo cardiovascular, especialmente cuando se encuentra en bebidas azucaradas y productos industriales.

La clave

Más allá de elegir entre azúcar o edulcorantes, Abellán insiste en un enfoque más global: reducir la dependencia del sabor dulce. Tanto el azúcar como los edulcorantes comparten un efecto importante: mantienen activo el deseo por lo dulce. Esto hace que el paladar no se acostumbre a sabores más neutros y dificulta mejorar la calidad de la dieta a largo plazo.

Por eso, la recomendación pasa por un uso ocasional de ambos, priorizando alimentos frescos y poco procesados. No se trata de eliminar completamente el dulce, sino de que deje de ser el centro de la alimentación. En definitiva, la pregunta no es tanto si es mejor el azúcar o los edulcorantes, sino cómo de dependiente es nuestra dieta del sabor dulce. Y ahí es donde, según los expertos, está el verdadero cambio.