Bienestar

Cinco hábitos fáciles para desinflamar el vientre, según la nutricionista Micu Moreira

La nutricionista Micu Moreira.. (@micuumoreira)
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La inflamación silenciosa se ha convertido en una de las cosas más repetidas en el mundo de la salud y la nutrición. Cansancio constante, digestiones pesadas, hinchazón, problemas para dormir o sensación de agotamiento pueden estar relacionados con pequeños hábitos diarios que muchas veces pasan desapercibidos. Y precisamente ahí pone el foco la nutricionista Micu Moreira, que ha compartido en redes sociales cinco consejos sencillos para reducir esa inflamación y mejorar el bienestar general sin necesidad de hacer cambios imposibles.

La especialista insiste en que el cuerpo necesita seguridad, descanso y rutinas más naturales para funcionar correctamente. Y lo curioso es que muchos de esos hábitos son bastante más fáciles de incorporar de lo que parece.

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1.- Reposo digestivo

Tal y como explica la nutricionista, "nuestro intestino necesita activar su modo limpieza (el complejo motor migratorio) y para eso, necesita tiempo sin comida. Si cenamos muy tarde bloqueamos ese proceso, favoreciendo a la inflamación, el sobrecrecimiento bacteriano y la alteración de la microbiota". De ahí que su recomendación sea dejar pasar 12-14 horas entre la cena y el desayuno, así como cenar entre 2-3 horas antes de dormir.

2.- Especias

El jengibre, la cúrcuma, la pimienta y la canela aportan compuestos bioactivos como la curcumina, gingeroles y polifenoles, con acción antiinflamatoria, que ayudan a regular la respuesta del sistema inmune. Además, según Moreira, estos compuestos participan en la regulación de procesos inflamatorios, refuerzan la función hepática y así la desintoxicación del organismo; y pueden favorecer la recuperación muscular y articular.

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3.- Magnesio y Vitamina D

El magnesio cumple un rol clave en la regulación de la función muscular, nerviosa e inmunológica. Además, participa en la modulación de procesos inflamatorios, disminuyendo citoquinas proinflamatorias y favoreciendo la reparación de tejidos. Por otra parte, la vitamina D actúa como moduladora del sistema inmune, contribuyendo a una respuesta más equilibrada y evitando reacciones inflamatorias excesivas.

4.- Evitar picos de glicemia

Las harinas refinadas tienen un alto impacto en la glucosa, cuando se consumen solas o al inicio de la comida, generando picos, rápidos de azúcar e insulina en sangre (no muy agradable para nuestro organismo). Una forma simple de acompañar al cuerpo es modificar el orden en el que comemos: primero vegetales, luego proteínas y grasas, y por último, los carbohidratos. Este pequeño cambio puede ayudar a que la glucosa se eleve de forma más progresiva, evitando subidas, bruscas y favoreciendo mayor estabilidad energética.

5.- Alimentos de verdad

Una alimentación basada en ultraprocesados suele aportar compuestos que favorecen procesos inflamatorios y pueden alterar el equilibrio del sistema inmune. Por el contrario, priorizar alimentos reales como vegetales, frutas y cereales integrales, permiten incorporar fibra, antioxidantes y micronutrientes que contribuyen a modular la inflamación sistémica y a mantener una microbiota intestinal saludable.

Al final, la clave no parece estar en hacer cambios radicales ni en seguir dietas imposibles, sino en recuperar hábitos sencillos que ayuden al cuerpo a funcionar mejor. Descansar más, comer con calma, priorizar alimentos reales o mantener estables los niveles de glucosa son pequeños gestos que, como explica Micu Moreira, mantenidos en el tiempo, pueden marcar una gran diferencia en el bienestar diario. Porque muchas veces la inflamación no aparece de golpe, sino que se va acumulando poco a poco en la rutina. Y precisamente por eso, cuidarla también empieza en los pequeños detalles del día a día.