Alimentación

¿Cómo elegir el mejor suplemento de ashwagandha entre todos los que hay?

Diferentes tipos de Ashwagandha
Preparado en polvo de Ashwagandha. Gastro
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En los últimos años los suplementos alimenticios se han puesto muy de moda. Entre ellos destaca la ashwagandha, que se asocia con beneficios relacionados con el descanso, el estrés y el bienestar general. Pero conviene conocerlo bien antes de decidirse a tomarlo porque no todos son iguales y porque puede tener efectos adversos.

Y es que, hasta hace bien poco casi nadie había oído hablar de la ashwagandha. Sin embargo, en tan solo unos pocos años se ha convertido en uno de los suplementos más populares. No es para menos porque los beneficios que promete resultan muy atractivos, especialmente en el contexto actual. Pero antes de dejarnos llevar por estas promesas, es recomendable conocer bien este suplemento. 

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¿Qué es exactamente la ashwagandha?

El suplemento de ashwagandha se obtiene a partir de la planta que lleva el mismo nombre, y que se conoce científicamente como Withania somnifera. Procede de India, donde ha sido utilizada desde hace siglos en la medicina ayurvédica. Esta le atribuye infinidad de beneficios de todo tipo: se supone que alarga la vida, refuerza el sistema inmunitario, alivia el estrés y la ansiedad, mejora el insomnio, mejora la fertilidad, alivia la artritis… y muchas cosas más. 

En nuestro entorno empezó a popularizarse recientemente, sobre todo, después de la pandemia. Sin duda, a ello contribuyeron las redes sociales, donde hay innumerables publicaciones que hablan de todos esos supuestos beneficios. 

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¿Qué tipos de suplementos de ashwagandha existen?

Los suplementos de ashwagandha se elaboran a partir de la planta del mismo nombre, pero no todos son iguales. Sus características y su composición dependen, entre otras cosas, de la parte de la planta que se utilice (la raíz, las hojas o una mezcla de ambas), de la forma en que se utilice (por ejemplo, polvo molido a partir de las partes de la planta, extractos, etc.), de las condiciones de la materia prima (por ejemplo, el grado de maduración de la planta, de las condiciones de cultivo, etc.). 

Al final, todos esos aspectos determinan la concentración de los principios bioactivos, especialmente los withanólidos. Este es el aspecto fundamental que debe tenerse en cuenta a la hora de valorar un suplemento de ashwagandha. De todos modos, aunque algunos sean mejores que otros, no significa que sean recomendables.

Ashwagandha

¿Qué información debería indicarse en el envase?

En algunos suplementos no se ofrece información concreta acerca del contenido. Se muestra, por ejemplo, algo del tipo “ashwagandha 3000 mg”, pero esto realmente no permite conocer lo verdaderamente importante, que es el contenido de withanólidos; por ejemplo, una información útil sería: “contiene un 5% de withanólidos” o “contiene un 10% de withanólidos”. Para conocer las características de estos suplementos también es importante que indiquen la parte de la planta que se ha utilizado en su obtención (por ejemplo, la mezcla de raíz y hojas suele tener un mayor contenido de withanólidos), así como la forma de extracción. 

Los suplementos más utilizados se elaboran a partir de extractos patentados, como Sensoril o KSM-66. Este último es el que ha sido objeto de más estudios y por eso es también uno de los más populares. Eso no significa que su consumo sea recomendable. Además, la composición puede variar mucho entre productos, incluso cuando indican cantidades similares de extracto.

Precaución con los suplementos de ashwagandha

Se suele hablar de los supuestos beneficios que aportan los suplementos de ashwagandha, pero conviene tener muy presente que no son inocuos y, de hecho, existen preocupaciones sobre su seguridad. Pero vayamos por partes. 

Es cierto que hay estudios científicos que sugieren que la ashwagandha puede ayudar a combatir el estrés y la ansiedad y mejorar el sueño. Pero la mayoría presentan limitaciones importantes, así que no permiten llegar a conclusiones sólidas con respecto a su eficacia ni a su seguridad. De hecho, este último aspecto apenas ha sido estudiado.

Lo que se sabe actualmente es que la ashwagandha podría provocar efectos adversos sobre la salud: alteraciones en el sistema inmunitario y endocrino, daño hepático e interacción con un considerable número de medicamentos. Por eso en algunos países de Europa se han tomado diferentes medidas para restringir su uso o advertir de sus riesgos. Por ejemplo, en Polonia se limita la concentración máxima de withanólidos, mientras que en Francia se indican advertencias para grupos de población vulnerables (entre ellos, embarazadas, menores y personas con problemas de tiroides, hígado o corazón).

Así pues, se recomienda que los grupos vulnerables eviten su consumo y que quienes se encuentren en una situación particular extremen la precaución (por ejemplo, personas que toman medicamentos). En definitiva, antes de decidirse a tomar ashwagandha sería recomendable esperar a que se realicen más estudios que puedan confirmar sus potenciales beneficios y permitan garantizar su seguridad a largo plazo.