Cómo cocinar

El steak tartar con teja de parmesano que eleva un clásico a otro nivel

Steak tartare. Unsplash
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Pocos platos tienen la capacidad de transmitir sofisticación con tanta sencillez como un buen steak tartare. Presente en las cartas de algunos de los mejores restaurantes del mundo, este clásico de la gastronomía sigue conquistando a los amantes de la carne gracias a su intensidad, su elegancia y su capacidad para poner en valor el producto por encima de todo.

Aunque durante años se ha percibido como una receta reservada para chefs profesionales, la realidad es que preparar un excelente steak tartare en casa es mucho más sencillo de lo que parece. En esta versión, además, el plato se eleva un paso más allá gracias a un acompañamiento tan simple como espectacular, una teja de parmesano crujiente que aporta textura, profundidad y un contraste irresistible frente a la suavidad de la carne.

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El resultado es una receta que combina tradición y modernidad, capaz de convertir una comida especial en una experiencia gastronómica memorable. Porque cuando se trabaja con buenos ingredientes y se cuidan los detalles, los grandes clásicos nunca pasan de moda.

La calidad de la carne: el auténtico secreto de un steak tartare inolvidable

Si existe una norma innegociable a la hora de preparar steak tartare es esta: la calidad de la carne lo es todo.

Al tratarse de una elaboración que se consume en crudo, no existe margen para esconder defectos ni para corregir sabores mediante largas cocciones. Todo queda expuesto desde el primer bocado. El solomillo es, probablemente, la opción más apreciada para esta receta. Su textura tierna, su suavidad y su bajo contenido en tejido conectivo permiten obtener un tartare delicado, elegante y muy agradable en boca.

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También puede utilizarse lomo bajo de gran calidad, una alternativa que aporta algo más de intensidad y carácter sin perder equilibrio. Además, cuando se va a consumir cruda, es recomendable congelarla previamente durante al menos 24 horas y descongelarla después de forma controlada en refrigeración. Este paso ayuda a reducir riesgos y facilita posteriormente el corte a cuchillo.

El arte del picado

Uno de los errores más frecuentes al preparar steak tartare es recurrir a una picadora o procesador de alimentos. Aunque pueda parecer una solución rápida, el resultado rara vez se acerca al de un auténtico tartare elaborado correctamente. La carne debe picarse siempre a cuchillo. Y aquí la precisión es fundamental.

Los trozos deben ser pequeños y uniformes, pero nunca convertirse en una pasta. Si quedan demasiado grandes, la mordida resulta menos agradable y dificulta que el aliño se distribuya correctamente. Si se pican en exceso, la textura pierde personalidad y el plato adquiere una consistencia demasiado compacta.

El objetivo es encontrar ese punto intermedio donde cada trocito de carne conserve su identidad y contribuya a crear una sensación jugosa y delicada.

La misma filosofía se aplica a los ingredientes que acompañan al tartare. La cebolla, los pepinillos y las alcaparras deben picarse muy finamente para integrarse perfectamente con la carne sin dominar el conjunto. Existe además una proporción clásica que funciona especialmente bien, dos partes de cebolla por una parte de pepinillos y una parte de alcaparras.

El aliño en el momento exacto marca la diferencia

Tan importante como la calidad de la carne o el tamaño del corte es el momento en el que se realiza el aliño. El steak tartare debe prepararse prácticamente al instante de servirlo. Aliñarlo con demasiada antelación provoca que la carne comience a oxidarse y pierda parte de su frescura, su color y su textura original. Por eso los mejores resultados se consiguen mezclando todos los ingredientes justo antes de llevar el plato a la mesa.

La teja de parmesano

Aunque el steak tartare es extraordinario por sí solo, la incorporación de una teja de parmesano aporta una dimensión completamente nueva. Su elaboración es sencilla, pero el impacto en el resultado final es enorme.

Al hornearse o cocinarse hasta quedar dorado y crujiente, el parmesano desarrolla aromas tostados y una intensidad que combina a la perfección con la suavidad de la carne. Mientras el tartare resulta tierno, jugoso y delicado, la teja aporta un crujido elegante que convierte cada bocado en una experiencia mucho más completa.

Una receta capaz de demostrar que los grandes clásicos todavía tienen mucho que decir y que, con pequeños detalles, pueden seguir sorprendiendo como el primer día.

Receta steak tartare

Personas2 pax.
Tiempo40 min.
DificultadBaja

Ingredientes

  • 200g de solomillo
  • 20g de cebolla morada
  • 10g de pepinillos
  • 10g de alcaparras
  • 10g de mostaza Dijon
  • Unas 10 gotas de Perrins
  • Tabasco al gusto
  • Un chorrito de AOVE
  • Una yema de huevo
  • Sal y pimienta
  • Queso parmesano para la teja

Elaboración

  1. Prepara los ingredientes

    Pica la carne a cuchillo en trozos pequeños y uniformes. Haz lo mismo con la cebolla, los pepinillos y las alcaparras. Reserva todo por separado.

  2. Elabora el aliño

    En un bol pequeño mezcla la mostaza, la salsa Perrins, unas gotas de tabasco, sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva. Remueve bien hasta conseguir una mezcla homogénea y reserva.

  3. Haz la teja de parmesano

    Ralla el parmesano finamente y repártelo formando un círculo sobre una sartén caliente. Cocina a fuego medio-bajo hasta que el queso se funda y adquiera un bonito tono dorado. Retíralo con cuidado y deja que se enfríe para que quede crujiente.

  4. Monta el steak tartare

    En un bol, mezcla la carne picada con la cebolla, los pepinillos y las alcaparras. Añade el aliño y remueve suavemente para que todos los ingredientes queden bien integrados.

  5. El toque final

    Coloca el steak tartare sobre la teja de parmesano y corona con una yema de huevo en el centro.

  6. Sirve al momento

    Disfrútalo recién preparado para apreciar toda la frescura de la carne, el equilibrio del aliño y el contraste crujiente de la teja de parmesano.