Estoy cansado del alcohol y los refrescos: ¿qué bebidas saludables puedo pedir en un bar?

A veces no es fácil encontrar alternativas al vino, la cerveza y los refrescos en los bares, terrazas y restaurantes
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Cada vez hay una mayor concienciación sobre la salud y eso se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida, incluso cuando se trata de ir a bares, terrazas y restaurantes. Por eso muchas personas tratan de buscar alternativas a las bebidas alcohólicas, como la cerveza y el vino, y también a las bebidas azucaradas, como los refrescos.
Lo más fácil es optar por el agua o por las alternativas que en principio no presenten sus inconvenientes, como la cerveza sin alcohol o los refrescos con edulcorantes y sin azúcares añadidos. Pero hay quien quiere ir un poco más allá porque eso ya le aburre y, por suerte, sigue habiendo opciones.
Alcohol: la cerveza y el vino
Como sabemos, el vino y la cerveza son bebidas alcohólicas. La primera contiene en torno a un 12% de alcohol, mientras que en la cerveza el contenido suele ser más bajo (en torno a un 5%). De todos modos, la cerveza se suele consumir en mayor cantidad, así que al final el aporte puede ser el mismo o incluso mayor.
A veces se habla de las supuestas bondades del vino y la cerveza para la salud, pero lo cierto es que no hay una dosis de alcohol que se considere segura. En definitiva, la recomendación desde el punto de vista de la salud es evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
Azúcares: los refrescos y de los zumos
Muchas personas optan por consumir refrescos como alternativa a las bebidas alcohólicas. En este caso el problema es que contienen cantidades importantes de azúcares, lo que hace que no sean recomendables desde el punto de vista de la salud.
Si en su lugar optamos por los zumos de frutas, estamos ante la misma situación, incluso aunque se trate de un zumo recién exprimido a partir de frutas, como un zumo de naranja natural. En una fruta entera como la naranja, los azúcares no son un problema porque están integrados dentro de la estructura del alimento y nuestro cuerpo los absorbe lentamente, gracias, entre otras cosas, a la presencia de fibra. Pero en un zumo esos azúcares ya no están encerrados, sino que se encuentran en forma libre, así que nuestro cuerpo los absorbe más rápidamente. Como consecuencia, aumenta el riesgo de desarrollar problemas metabólicos, como diabetes tipo 2.
Ocurre además que en muchos bares no sirven zumos de frutas, sino néctar de frutas, que además de los azúcares libres de las frutas, contienen una dosis extra de azúcares añadidos.

Cervezas sin alcohol y refrescos sin azúcar
La cerveza sin alcohol puede ser una buena alternativa. Pero hay que tener en cuenta que algunas marcas contienen una cantidad significativa de azúcares libres. Por ejemplo, en algunos casos una lata de 33 cl contiene en torno a 12 gramos de azúcares libres. Así que tampoco conviene abusar de su consumo.
Si optamos por refrescos sin azúcares añadidos, encontraremos edulcorantes. Aunque los que están autorizados son seguros dentro de los niveles de consumo establecidos, existe debate científico sobre algunos posibles efectos a largo plazo, como su influencia sobre la microbiota intestinal o las preferencias por sabores dulces.
¿Qué alternativas tenemos?
Sin lugar a dudas, la mejor bebida desde el punto de vista de la salud es el agua. Pero muchas personas buscan algo más cuando van a un bar. Prefieren una bebida con algo de sabor.
En ese caso, podemos optar por algunas alternativas interesantes:
- Agua con rodajas de limón o pepino, o con hierbas aromáticas (por ejemplo, menta) que aportan un poco de aroma y sabor. También podemos optar por agua con gas, que contiene burbujas y un sabor ligeramente ácido, lo que hace que sea más refrescante.
- Infusiones con hielo; por ejemplo, té o café (siempre que no se añada azúcar).
- Zumo de tomate: a diferencia de lo que ocurre con los zumos de frutas, apenas contiene azúcares libres. Aunque conviene vigilar la sal, porque algunas marcas contienen una cantidad demasiado alta.
- Leche o bebidas vegetales sin azúcares añadidos
- Kombucha: puede ser una buena opción, pero conviene fijarse en la composición porque muchas marcas contienen azúcares añadidos.
Más allá de todo lo que acabamos de ver, es importante tener presente que para mantener un buen estado de salud, no solo debemos tener en cuenta lo que comemos y lo que bebemos, sino también la relación que mantenemos con esos alimentos y bebidas.
En el contexto de una vida saludable, con actividad física habitual, dieta saludable, etc. lo más probable es que consumir una bebida como un refresco de forma puntual no tenga ningún impacto significativo sobre nuestra salud. Sin embargo, culpabilizarse por haberlo consumido y obsesionarse con evitar su consumo sí podría tener un impacto negativo. Así pues, no hay duda de que lo recomendable es optar por bebidas sin alcohol y con poco o ningún azúcar añadido, pero también es importante contextualizar y mantener una relación sana con nuestra dieta, sin culpas ni obsesiones.
