Hidratarse, clave para sobrevivir en la arena
Hay muchos factores a tener en cuenta para que el desafío del Dakar tenga un desenlace positivo: una extraordinaria preparación física, una buena puesta a punto de la moto, el apoyo de un equipo potente y compenetrado, algo de suerte y prever cualquier necesidad. Todo ello se puede preparar con antelación, pero una vez arranca la prueba y se inicia la práctica deportiva, mantener una buena hidratación y administrar la energía en jornadas maratonianas es primordial para rendir a un nivel que permita aspirar a la victoria.
De aquí que los pilotos MRW sean tan meticulosos con su sistema de hidratación en carrera y la alimentación que siguen durante las especiales. Días que pueden superar las 6 horas de esfuerzo físico continuo requieren un estado físico óptimo, especialmente en escenarios como el desierto de Atacama —el más árido del Mundo— en pleno verano, porque en el Hemisferio Sur acaban de dejar atrás la primavera y arranca el estío. Por eso, es primordial hidratarse regularmente gracias a sistemas como el camelbak, mochila que se coloca en el interior de la chaqueta y que a través de un tubo, permite ir bebiendo sin necesidad de detener la marcha.
Ante tal desgaste físico, la organización obliga a hacer regularmente altos en el camino: cada 250 kilómetros, los pilotos paran a repostar y deben permanecer 15 minutos detenidos. Es entonces cuando Coma y Pedrero aprovechan para comer algo rápido, como barritas o geles energéticos, que les permite mantener su rendimiento físico durante el resto de la prueba.
Los que han participado en el Dakar dicen que es una de las experiencias más increíbles que existen, aunque no todo es tan agradecido como los paisajes paradisíacos y los recorridos únicos. En ocasiones, sienten que el límite les atrapa. Ven como la adversidad en forma de calor o cansancio, está a punto de vencerles. Por eso es tan importante mantener un equilibrio entre nutrición e hidratación para que todo salga bien.
