Carlos, el tripulante de cabina del Iryo que mantuvo la calma en pleno descarrilamiento y coordinó la evacuación
Carlos, tripulante de cabina de Iryo, coordinó la evacuación de los viajeros tras el descarrilamiento
La investigación del accidente de Adamuz se centra en el punto crítico de la vía: la soldadura donde se produjo la rotura
CórdobaCarlos, tripulante de cabina de Iryo desde hace tres años, fue uno de los primeros en reaccionar tras el trágico descarrilamiento en Adamuz. "Iba de pie, con un café recién preparado, y lo primero que noté fue cómo se sentía al arrollar algo", relata el trabajador. Bromeó con su compañera pensando que quizá se trataba de un animal, pero pronto se dio cuenta de que algo grave ocurría: el tren estaba frenando de manera anormal y no se encontraba en su posición habitual.
Al llegar al vagón 5, completamente a oscuras, confirmaron que se trataba de un descarrilamiento. Carlos volvió al primer vagón, se puso el chaleco de seguridad y, recordando las enseñanzas de su padre bombero, se preparó para coordinar la evacuación. "Calma, confía en mí", recuerda que se dijo a sí mismo mientras asumía el control de la situación.
La jefa del tren le indicó que había que evacuar a los pasajeros. En ese momento, los tripulantes aún desconocían que otro tren circulaba por la vía contigua, información que les fue transmitida por un guardia civil. Tras instalar las escaleras de emergencia, comenzaron a evacuar a los pasajeros, recuperando poco a poco el control de la situación. Según Carlos, durante los momentos posteriores logró recuperar cierta calma, así como el apetito y el sueño, tras asumir la responsabilidad de gestionar la crisis y el miedo de los viajeros.
Los vagones del Iryo descarrilados siguen en la zona del siniestro, inmovilizados y precintados
Los tres vagones del tren Iryo que descarrilaron en el siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero, en el que se vio implicado también un tren Alvia y en el que perdieron la vida 45 personas y más de un centenar resultaron heridas, continúan en la zona del accidente, inmovilizados y precintados por la Guardia Civil, a disposición de la investigación abierta sobre el siniestro por el Tribunal de Instacia plaza número 2 de Montoro (Córdoba).
Así lo han confirmado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación, que, por lo que respecta a la Guardia Civil, ya conllevó que le entregase la pasada semana al juzgado montoreño un informe preliminar. En el mismo se recoge un inventario de todas las evidencias recopiladas por los agentes correspondientes a unas 2.500 fotografías en la 'zona cero', así como las dos cajas negras de los trenes y también la toma de declaración del maquinista del Iryo --el del Alvia falleció--, de tripulantes y de pasajeros.
La Guardia Civil, que también ha pedido las imágenes de las cámaras del apeadero de Adif en Adamuz y de las internas de los vagones de los trenes, también ha dado cuenta a la autoridad judicial, de otros elementos, como el trozo de vía desprendido de los raíles por donde circulaba hacia Madrid el Iryo el domingo 18 de enero a las 19,45 horas, cuando descarriló y terminó impactando con el Alvia, que circulaba en dirección contraria, con destino a Huelva y que también descarriló.