Playas

Misteriosas manchas verdes se mueven en las playas de Huelva: parecen algas, pero son millones de gusanos

Se trata del Gusano de Roscoff, una especie marina que se alimenta de algas y son transparentes. Espacio Doñana
  • Son colonias de miles o millones de gusanos diminutos y transparentes que se alimentan de microalgas, formando manchas verdes que se desplazan por la arena de forma uniforme y díficiles de distinguir

  • Ambas especies forman una simbiosis de supervivencia: el gusano permite a la planta marina hacer la fosíntesis en su interior y el animal se aprovecha de la energía generada

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Cualquiera que se pasee por la franja litoral de Doñana durante la bajamar se puede encontrar un fenómeno insólito sobre la arena húmeda. A lo largo de la orilla comienzan a dibujarse pequeñas sombras o manchas de un color verde intenso.

A simple vista, cualquiera podría pensar que son restos de algas arrastradas por el oleaje. Sin embargo, basta con prestar un poco de atención para percatarse de un pequeño detalle: esas manchas no están quietas, sino que se mueven de manera uniforme.

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No son algas, o sí

Y es que en relidad no se trata de cúmulos de plantas marinas, sino de densas colonias que pueden llegar a estar formadas por miles o incluso millones de gusanos en un metro cuadrado.

Se trata de un invertebrado diminuto llamado Symsagittifera roscoffensis, popularmente conocido como el gusano de Roscoff. Un gusano de color transparente que se alimenta, precisamente, de algas.

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Ha sido el propio Espacio Natural de Doñana el que ha destacado la presencia de esta especie marina, cuyo modo de vida constituye una de las estrategias de supervivencia más asombrosas del medio acuático.

Transparentes y diminutos

Las costas compuestas principalmente de arena fina representan un entorno sumamente hostil para la fijación vegetal. A diferencia de las zonas rocosas, donde las algas disponen de un sustrato firme al que anclarse, la dinámica mareal y la fuerza del oleaje modifican continuamente la estructura del suelo en Doñana. En estas condiciones, para la mayoría de los organismos microscópicos resulta prácticamente imposible asentarse sin ser arrastrados. Es ahí donde entra en juego la singularidad del también llamado 'el gusano de la fotosíntesis'.

Con una longitud que apenas alcanza los dos milímetros y una piel prácticamente transparente, este animal actúa como un refugio móvil. Microalgas pertenecientes a géneros como Tetraselmis o Convoluta han logrado esquivar la inestabilidad de las olas alojándose directamente en el tracto digestivo de este invertebrado, encontrando en su interior la estabilidad y protección de la que carecen en el exterior.

Hasta 25.000 microalgas por gusano

La convivencia entre el Symsagittifera roscoffensis y sus huéspedes invisibles responde a un caso clásico de simbiosis, donde el beneficio es recíproco y radical.

La piel translúcida del gusano actúa como un tragaluz natural: deja pasar de manera directa la radiación solar para que las microalgas, que pueden llegar a sumar hasta 25.000 ejemplares en un solo individuo de dos milímetros. puedan realizar la fotosíntesis en su interior.

A través de este proceso químico, las algas generan nutrientes y fijan carbono aprovechando el dióxido de carbono metabólico del animal. A cambio de este cobijo, el gusano absorbe la energía fotosintética que producen las microalgas, convirtiéndose en una suerte de "planta viviente".

De depredador a "organismo solar"

La relación de dependencia alcanza su punto culminante cuando el gusano completa su desarrollo y llega a la etapa adulta. En ese momento, su tubo digestivo se ocluye y se sella de forma definitiva por ambos extremos, perdiendo la capacidad de ingerir alimentos del exterior.

A partir de esa transformación anatómica, el gusano de Roscoff pasa a alimentarse exclusivamente de la energía que sintetizan sus inquilinas fotosintéticas.

Gracias a esta simbiosis absoluta, el animal invertebrado se sitúa en el selecto y reducido grupo de animales autótrofos, capaces de subsistir prácticamente gracias a la luz del sol en las costas andaluzas.