Teresa lleva 17 años conviviendo con un mieloma múltiple: "El cáncer me atacó a la cabeza y me ha causado epilepsia"

Teresa cuenta por primera vez cómo son las crisis de epilepsia que padece como secuela de la enfermedad
Una neumonía destapó su mieloma múltiple asintomático: "Me he tratado sin encontrarme mal"
El diagnóstico de mieloma múltiple llegó sin que Teresa Regueiro pudiera imaginarlo. "Es un caso particular", asegura ella misma. Desde entonces, han pasado 17 años y sigue conviviendo con la enfermedad, ya que se considera un cáncer incurable (aunque los últimos avances en investigación han demostrado curación en algunos pacientes).
La enfermedad cambió su vida, se la puso patas arriba, pero Teresa siempre ha intentado mantener la calma y conservar la esperanza. En estos años ha tenido una recaída. "Solo una", dice, sintiéndose afortunada.
Sin embargo, lo que peor lleva son las secuelas que arrastra "desde casi el principio". Durante años, los episodios en los que se le paraliza parte de la cara —"como si me estuviera dando un ictus"— se atribuyeron a migrañas. Ahora sabe que se trata de crisis epilépticas focales, una complicación poco frecuente relacionada con la lesión que dejó el mieloma en su cráneo.
Teresa, también presidenta de la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple, no había contado hasta ahora que convive con la epilepsia. Ha decidido hacerlo para visibilizar que también forman parte de la enfermedad, una experiencia que, además, está recogiendo en un libro autobiográfico que prepara actualmente. Así lo cuenta en una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco' con motivo del Día Mundial del Mieloma Múltiple, que se conmemora cada 5 de septiembre.
Un bulto en la cabeza: así comenzó todo
"Empezó a crecerme en un lado de la cabeza un bulto del tamaño de una pelota de ping-pong, que luego evolucionó al tamaño de una pelota de tenis". Días antes, Teresa se había caído y se había dado un golpe en la cabeza, por lo que inicialmente pensó que se trataba de un simple chichón.
"Cuando vi que no se me pasaba, pensé que algo más había, pero nunca me imaginé que fuera a tener un cáncer", recuerda. A los días de buscar ayuda médica, llegó el diagnóstico: mieloma múltiple con un plasmocitoma frontal.
"El mieloma me atacó a la cabeza. Me faltan 8 por 8 centímetros de cráneo. Me tuvieron que poner una placa y 33 grapas después de una operación de cuatro horas". Teresa tenía entonces 45 años. "Fue el mayor palo de mi vida", reconoce.
El mieloma múltiple es un cáncer de la médula ósea que afecta a las células plasmáticas, un tipo de glóbulo blanco encargado de producir anticuerpos. Estas células se multiplican de forma descontrolada y pueden acumularse en la médula ósea y en otros tejidos, provocando diferentes complicaciones. En el plasmocitoma frontal, las células plasmáticas anormales forman un tumor localizado en el hueso frontal del cráneo.
Suele diagnosticarse en personas de mayor edad, aunque también puede aparecer en pacientes más jóvenes. En 2026, se prevé que se diagnostique a 3.526 personas en España, según datos de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN).
"El mieloma me comió todas las capas de la calota craneal. Me tocabas y el dedo se hundía en el cerebro y me ha quedado una lesión"
Sus síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades y no todos los pacientes presentan manifestaciones clínicas. Entre los problemas más frecuentes se encuentran el dolor y las lesiones óseas, las infecciones debido a la alteración del sistema inmunitario, la anemia, la insuficiencia renal y la fatiga.
Una secuela que tardaron años en identificar
Teresa conserva una gran cicatriz en la cabeza en el lugar donde se encontraba el tumor. "El mieloma me comió todas las capas de la calota craneal. Me tocabas y el dedo se hundía en el cerebro y me ha quedado una lesión. Desde entonces, prácticamente desde el principio, arrastro una epilepsia de tipo focal", cuenta durante la entrevista.
Sin embargo, tuvieron que pasar casi diez años hasta que los médicos determinaron que aquellos episodios eran crisis epilépticas. "Pensaban que eran migrañas con aura".
Los síntomas pueden ser especialmente desconcertantes para Teresa. "Son como los de un ictus. Siento hormigueo en la cara, alrededor de la boca, se me tuerce la boca, no puedo hablar bien y se me queda una mano paralizada durante unos minutos. Luego te quedas muy cansada". Puede pasar meses sin sufrir ninguna crisis y, en otras ocasiones, llegar a tener dos en un mismo mes.
"Son difíciles de llevar porque nunca sabes cuándo te van a dar. Yo viajo mucho por la asociación y hace unos meses, estando en Estocolmo, tuve una crisis. Se pasa mal. Tú puedes estar a mi lado y no enterarte si no hablo. Intento que se me note lo menos posible y, si puedo, descanso en ese momento".
"De la recaída se puede salir. Y algunas veces incluso mejor que del diagnóstico. Eso es muy importante porque antes no se salía"
Hasta ahora, Teresa no había contado públicamente que convivía con epilepsia. Ahora ha decidido compartirlo porque entiende que "es una secuela como otras de la enfermedad". Tampoco está dispuesta a renunciar a su vida por miedo a que ocurran. "Esto me va a pasar igual en un sitio que en otro".
Periodos de remisión y recaídas
Tras el diagnóstico, Teresa recibió tratamiento con quimioterapia y 25 sesiones de radioterapia dirigidas a la cabeza. "Pude estar nueve años en remisión completa". En 2018, el mieloma volvió a aparecer y tuvo que afrontar un nuevo proceso de quimioterapia. Desde entonces, permanece de nuevo en remisión completa.
Actualmente este tipo de cáncer alterna periodos de síntomas clínicos en los que se necesita tratamiento (recaídas), seguidos de períodos de remisión, en los que no se requiere tratamiento, pero si mantenimiento.
"Puedo decir que, aunque mi mieloma ha sido muy duro conmigo porque me ha trastocado totalmente la vida que tenía, he tenido mucha suerte porque he tenido solamente dos tratamientos", expresa.
Los avances en diagnóstico y tratamiento están permitiendo que cada vez más pacientes vivan durante más tiempo y con un mejor control de la enfermedad.
17 años con la enfermedad
A pesar de las dificultades, Teresa considera que ha llevado "la enfermedad muy bien". "Realmente durante los primeros años pensé que me iba a morir porque había pocos fármacos. Fue muy duro, también para mi familia. Pero, digamos que me amoldé a la circunstancia, a que a lo mejor me moría antes de lo que pensaba, y cada año que pasaba era un regalo de vida para mí".
La recaída, aunque Teresa era consciente de que podría pasar, supuso un golpe. "Fue un disgusto muy grande, pero confiaba en que se podría superar. Se había encontrado de manera precoz gracias a que tengo las revisiones cada dos meses".
"Cada año que pasaba era un regalo de vida para mí"
Para ella, estar informada ha sido una de las claves para sobrellevar la recaída. "Me ayudó mucho el conocer la enfermedad y saber sobre los avances de los fármacos. De la recaída se puede salir. Y algunas veces incluso mejor que del diagnóstico. Eso es muy importante porque antes no se salía".
Durante estos años también ha encontrado apoyo en su propia forma de afrontar las dificultades. "Me ha ayudado mucho mi propia personalidad, ya que tengo facilidad para quitarme de la cabeza las cosas que me pueden preocupar mucho. También me ha ayudado tener a mis hijos, leer, escribir, ayudar a los pacientes...".
De paciente a apoyo para otros
Hace 11 años, Teresa creó la Comunidad Española de Pacientes con Mieloma Múltiple. Todo comenzó con una página de Facebook. "Empecé a hablar del mieloma y a tener muchos seguidores. Fue pura pasión, no premedité nada. Es vocacional".
Con el tiempo, aquella iniciativa se convirtió en una comunidad destinada a acompañar a las personas que reciben un diagnóstico de mieloma múltiple y a sus familias. "Esa ayuda que realizo también me ayuda a mí misma a seguir adelante y a estar activa".
Una de las principales funciones de la comunidad es ofrecer a los pacientes acompañamiento e información fiable. Para Teresa, conocer los avances médicos es fundamental, tanto cuando se recibe el diagnóstico como cuando llega una recaída.

Teresa destaca especialmente los avances que se han producido en los últimos años. "Cada vez se habla más del mieloma y se ha avanzado mucho en inmunoterapia". También señala las nuevas herramientas disponibles para el diagnóstico y el seguimiento de la enfermedad y los nuevos tratamientos que han ido llegando.
Entre ellos menciona el anticuerpo monoclonal CD38 desarrollado por la biofarmacéutica Sanofi (isatuximab), "con nuevas formas de aplicación que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de los pacientes".
Un mensaje de esperanza.
Antes de que apareciera el cáncer, Teresa era procuradora de los tribunales. El mieloma cambió sus planes. "He hecho un paréntesis en mi vida".
Ahora está volcada en contar su experiencia y ayudar a otros pacientes. En el libro autobiográfico que prepara quiere recoger todo el recorrido: desde aquel bulto que apareció en su cabeza hasta los años de tratamientos, la recaída, las secuelas y su trabajo junto a otros pacientes.
Después de 17 años conviviendo con el mieloma, Teresa quiere que su historia también sirva para trasladar un mensaje de esperanza. "A los pacientes de mieloma les diría que tengan paciencia con la enfermedad. Hay mucho avance por llegar todavía. Es una enfermedad de largo recorrido y se necesita tiempo para comprenderla y comprobar buenos resultados", concluye.
