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La cejirrubia, la nueva especie de mariposa diurna identificada por primera vez en Barcelona

La cejirrubia (Callophrys avis) es una especie univoltina que solo vuela de marzo a mayo. Ayuntamiento de Barcelona
  • La cejirrubia, que solo vuela de marzo a mayo, es considerada un buen indicador de calidad ambiental

  • Un grupo de voluntarios identificó la nueva especie en el Parc del Laberint d’Horta

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BarcelonaBarcelona ha identificado por primera vez la presencia de una nueva especie de mariposa, la cejirrubia (Callophrys avis). El hallazgo fue en el Parc del Laberint d’Horta, en el marco del programa de seguimiento de mariposas urbanas de Barcelona, el observatorio uBMS, durante un muestreo. Con esta observación, la ciudad alcanza un total de 52 especies de mariposas diurnas registradas, una cifra que representa aproximadamente el 26% de todas las especies presentes en Cataluña.

La cejirrubia es una especie univoltina, que completa un único ciclo vital a lo largo del año, que solo vuela de marzo a mayo. Se trata de una mariposa diurna que depende en gran medida de dos plantas: el madroño (Arbutus unedo) y el roldor (Coriaria myrtifolia). Se caracteriza por tener unas alas de tonos marrones en el anverso y de un color verde intenso, atravesado por una fina línea blanca, en el reverso. Su presencia se considera que es uno de los mejores bioindicadores de calidad ambiental. Y lo es por su gran sensibilidad a los cambios en la vegetación, el clima y las condiciones ecológicas que permiten obtener información muy valiosa sobre el estado de la biodiversidad urbana.

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Además de su valor ecológico, las mariposas tienen un papel fundamental dentro de los ecosistemas urbanos como consumidores primarios y como fuente de alimento para numerosos depredadores y parasitoides.

Seguimiento semanal de voluntarios

El descubrimiento ha sido posible gracias al trabajo de la red de voluntariado del Observatorio ciudadano de mariposas urbanas uBMS (urban Butterfly Monitoring Scheme), un proyecto coordinado por el centro de investigación en ecología CREAF que funciona en la ciudad desde el año 2018, en el marco del convenio con el Institut Municipal de Parcs i Jardins de Barcelona. Actualmente, cerca de una cuarentena de personas voluntarias participan de forma activa en el seguimiento semanal de mariposas en 29 parques y jardines de la ciudad.

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Entre los meses de marzo y noviembre se realizan censos visuales para recopilar datos sobre la presencia y abundancia de las distintas especies. Además del seguimiento realizado por el observatorio uBMS, Barcelona también participa en el Catalan Butterfly Monitoring Scheme (CBMS), impulsado por el Museo de Ciencias Naturales de Granollers y que lleva a cabo los seguimientos a partir de dos itinerarios en Montjuïc y en el Carmel.

El principal objetivo de los programas de seguimiento de mariposas es obtener datos de presencia y abundancia de las especies a lo largo del tiempo para conocer la diversidad de especies presentes en Barcelona, analizar las tendencias poblacionales, entender qué factores urbanos favorecen o limitan la biodiversidad, desarrollar herramientas de gestión ecológica y crear indicadores de calidad de biodiversidad.

En este sentido, los datos acumulados muestran que, pese al aumento del número de especies detectadas, actualmente las cinco especies más comunes representan el 64% de todas las observaciones. Este patrón muestra una comunidad formada principalmente por especies generalistas capaces de adaptarse mejor a los ambientes urbanos. La más común en Barcelona es la blanquita de la col o pequeña mariposa blanca (Pieris rapae).

Refugios para las mariposas

En esta línea, desde Barcelona se impulsan diferentes estrategias de naturalización orientadas a favorecer a las especies con requerimientos ecológicos más específicos. Entre las principales actuaciones destacan la implantación de prados y herbazales urbanos, la gestión forestal de baja intensidad en espacios naturales como Montjuïc, Els Tres Turons Collserola o el Rec Comtal y la creación de refugios de biodiversidad. Estas medidas buscan mejorar la conectividad ecológica, incrementar la calidad de los hábitats y equilibrar las abundancias de las distintas especies presentes.

Los datos de seguimiento también han permitido observar el impacto directo de factores climáticos y de gestión sobre las poblaciones de mariposas. Durante el año 2020, coincidiendo con el confinamiento y una reducción del intervencionismo en los espacios verdes así como, con unas condiciones meteorológicas más lluviosas, se registró un aumento notable de la abundancia de mariposas. En cambio, el período de sequía prolongada entre 2021 y 2023 provocó una disminución importante de las poblaciones observadas. A partir de 2024, los datos muestran una recuperación progresiva de la presencia de mariposas.