El Museo del Café de Barcelona reúne 2.000 piezas históricas, con 100 cafeteras antiguas
En este espacio único, impulsado por Giuseppe Panasiti, también hay molinillos y una biblioteca con 1.200 volúmenes
BarcelonaEn un espacio, de largos pasillos y con un aroma a café en el aire, 2.000 piezas históricas invitan a hacer un salto en el tiempo. Es el recién estrenado Museo del Café de Barcelona. Un lugar repleto de molinillos, cafeteras antiguas, carteles, envases, utensilios y también con una biblioteca de 1.200 volúmenes. "Llevo 25 años coleccionando piezas hasta que llegó el momento en que no cabían en ningún sitio y pensé: ¡Voy a hacer un museo!", confiesa Giuseppe Panasiti, propietario de la colección.
Una oportunidad única para descubrir el mayor museo cafetero de España y tal vez del mundo. "Lo importante es que hay de todo, con la librería incluida. Me atrevería a decir que es el primero del mundo. Seguramente nadie lo tiene. Los expertos que lo han visto dicen que jamás han visto nada igual con tantas piezas y tan variadas ni en Europa ni en ningún sitio. Están convencidos de que no hay nada así. Eso da orgullo", explica Panasiti.
Situado junto a la Catedral, el museo lo ha impulsado este amante del mundo del café, que en 1994 abrió su primer Café di Roma en Barcelona. Con los años llegó a tener una cadena de hasta 100 establecimientos, que acabó vendiendo. Ahora, sus hijos gestionan tres locales en la ciudad con el nombre de Cappuccino.

Un molinillo de 2.000 pesetas
Fue, precisamente, en su primera cafetería cuando sintió, por primera vez, el gusanillo del coleccionismo. Una propuesta para la decoración que desembocó en una pasión que aún continúa. "Iba a colocar varias piezas. Un día, vino un señor y me dijo que quedaría bien un molinillo antiguo. Los restauraba y le pagué 2.000 pesetas, que ahora costaría 3.000 euros. Aún sigue en el mismo lugar. Y empecé la colección porque me fue me vendiendo más y más. Y así empezó todo con un molinillo de 2.000 pesetas. Y poco a poco, entras en el mundo de los coleccionistas. Al final, son ellos los que te van llamando. Me estoy calmando un poco porque no cabe", recuerda.
Precisamente, un molinillo de madera francés de 1750, que llaman Luis XIV, es la pieza con más solera del museo. Un recorrido histórico porque "hay personas que nunca han visto una máquina de más de cien años cuando todo era manual. Es volver en el tiempo".
Y en ese salto atrás, sorprende una joya única por sus dimensiones y porque solo se fabricó ese ejemplar. Es el molinillo más grande del mundo, que pesa 300 kilos y su rueda tiene un diámetro de más de un metro. "Se fabricó en 1862 en el Reino Unido. Iba destinado a la Exposición Universal de Londres. Tiene el emblema de la casa real británica. Hasta 1914 permaneció expuesto en los almacenes Harrods de Londres. Después, lo trasladaron a la sucursal de Buenos Aires para exponerlo hasta 1988. Y un coleccionista se hizo con él", concreta.

Otra pieza especial es la Victoria Arduino "Extra" de 1910, una máquina de café expreso de gran capacidad, de la que solo se fabricaron cinco. La pieza expuesta en Barcelona funcionó durante los años cuarenta y cincuenta en el Hotel Le Negresco de Niza.
Y no falta el primer modelo de cafetera de bar en España, que "eran de cilindro y le ponían una decoración como un águila". Es una de la marca Solac de 1916 hecha en Barcelona. Los modelos con un siglo de vida proceden también de Italia o de Argentina. En cambio, la mayoría de los molinillos han llegado de Estados Unidos, donde están "los mejores".
"Antes de 1910, se mezclaba con agua caliente el café molido y con las máquinas nació el café expreso. Funcionaban con un pistón a presión, mandaban el agua encima del café y salía la crema. La máquina de café empezó en 1884, en Turín (Italia), que empezaba a hacer café a presión sin mezclarlo. La inventó Angelo Moriondo. A partir de ahí, se inspiraron los demás. Por su parte, los molinillos empezaron en Turquía para las especias", cuenta el coleccionista. A pregunta de cuál es el secreto de un buen café, Panasiti lo desvela: "son las cuatro emes: la mezcla, el molido, la máquina y la mano".

También se puede ver una cafetera muy televisiva. Es una Gaggia que se utilizó en Central Perk, la cafetería icónica de la serie americana 'Friends' de 1994 a 2004. Una máquina de expreso, de palanca comercial, fabricada a mediados del siglo XX, que proviene de un coleccionista de Nueva York.
La visita a este espacio único, finaliza, como no, con la degustación de un café, con una máquina de 1950. Quien lo desee, incluso, podrá disfrutar de la experiencia de moler su propio café y poner así el punto final a este museo, que nace en un momento de efervescencia cafetera.

