La Gruta de las Maravillas de Aracena: el plan ideal del verano para huir del calor más allá de la playa en Huelva

Con una temperatura interna de entre 16 y 19 grados, esta gruta se convierte en un plan de verano idóneo para quienes huyen de las playas masificadas y el sol
Declarada Bien de Interés Cultural, la Gruta de las Maravillas de Aracena ofrece un viaje sensorial único de lagos cristalinos y estalactitas milenarias
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, cada vez son más quienes prefieren elegir destinos turísticos lejos de los chiringuitos, las playas abarrotadas y las piscinas, sin renunciar a lugares frescos o pequeños refugios climáticos en los que poder tomarse un respiro durante las vacaciones.
Al norte de Huelva y aproximadamente a una hora y media de Sevilla se encuentra Aracena, un pueblo de interior ubicado en la sierra del mismo nombre. Allí, en pleno casco urbano y justo debajo del Cerro del Castillo, se encuentra una pequeña verja que detrás esconde uno de los tesoros mejor guardados de la naturaleza: la Gruta de las Maravillas, un monumento natural declarado Bien de Interés Cultural.
Se trata de una cueva subterránea descubierta alrededor de 1850 durante unas excavaciones mineras y es visitable desde 1914, siendo una de las primeras cuevas turísticas de España. Tiene una extensión de 2.130 metros y una profundidad de casi cien metros. Sin embargo, solo hay 1.200 metros de recorrido abiertos al público.
Laberinto de estalactitas y aguas cristalinas
Nada más entrar y bajar el primer tramo de escaleras, la Gruta de las Maravillas envuelve al visitante con su microclima húmedo y una temperatura que oscila entre los 16 y los 19 grados durante todo el año.
Durante prácticamente todo el recorrido se puede disfrutar de la belleza de innumerables estalactitas y estalagmitas que hay presentes en toda la cueva, estratégicamente iluminadas, así como de las imponentes columnas que han necesitado millones de años para llegar a unirse.
Los estrechos y laberínticos pasillos de la cavidad están totalmente rodeados de paredes naturales de roca formadas gracias a la filtración y depósito de diferentes minerales, como el carbonato de calcio.
El itinerario incluye estancias como la Sala de Los Mantones, popular por sus llamativas estructuras; el Gran Salón, el espacio más amplio de la gruta con 50 metros de altura y 100 de largo; la Subida al Cielo, un tramo de 91 escalones que ofrece una panorámica completa de esta galería y el Gran Lago.
El recorrido se completa con la Sala de La Catedral, el Lago de las Esmeraldas, característico por sus tonos verdes y aguas cristalinas y la Sala del Volcán, de color rojizo. Uno de los mayores espectáculos visuales y que más fascina a los visitantes, sobre todo a los niños, son precisamente estos pequeños lagos y el sonido del eco de las gotas de agua que se puede apreciar durante casi toda la estancia.
Una visita apta para pequeños y mayores
La Gruta de las Maravillas de Aracena ofrece una experiencia visual y auditiva inigualable que obliga a poner todos los sentidos durante la visita y a tirar de imaginación para ver formas y siluetas en techos y paredes.
Importante tener en cuenta que, por motivos de conservación, está terminantemente prohibido hacer fotos o vídeos con cualquier tipo de cámara, así como tocar las formaciones.
La visita se realiza en grupos guiados de unas 20 personas y tiene una duración de 50 minutos. Las entradas se pueden comprar directamente en la Oficina de Turismo de Aracena, aunque se recomienda reservar previamente de manera online, ya que podrían estar agotadas.
Cada entrada tiene un precio de 18 euros por persona e incluye también acceso gratuito al Museo del Jamón, al Castillo de Aracena y el Museo Geológico, completando así una escapada de verano diferente y enriquecedora.
Gastronomía ibérica
Además de la Gruta de las Maravillas, el pueblo de Aracena y sus alrededores, por su situación entorno a la dehesa, gozan de una excelente gastronomía que gira alrededor del cerdo ibérico.
El cerdo ibérico, las setas y el jamón de bellota son los imprescindibles en cualquier carta de los múltiples bares y restaurantes que se pueden encontrar.
Además, gozan de una variedad de platos típicos de la Sierra de Aracena, donde también destacan el queso, la verdura de temporada y, como no, el aceite de oliva virgen extra.
