Miguel Terol, un caso único y esperanzador para la ceguera: "Antes del experimento, mi visión era ninguna"

Miguel Terol, un caso único y esperanzador para la ceguera. Informativos Telecinco
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Un invidente ha conseguido recuperar parte de su visión. Se llama Miguel Terol y dejó de ver de manera repentina tras sufrir una especie de infarto en los ojos. Ahora, gracias a un implante que ni siquiera utiliza, ya puede distinguir movimientos, luces y hasta letras grandes. De momento, su caso es único en el mundo.

La vida de Miguel ha recuperado una valiosísima capacidad: "Antes del experimento, mi visión era ninguna. Ese resto visual consiste en que yo pueda lanzar la vista hacia un elemento y que le diga yo a mi cerebro, pues quiero ver esto, quiero detectar que hay ahí aquí"

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A Miguel y a otros tres invidentes se les implantó en el cerebro una prótesis de tres milímetros compuesta de 100 microelectrodos. Este dispositivo, del que salen algunos cables, permitía enviar a la prótesis estímulos eléctricos que activaban funciones cerebrales relacionadas con la percepción visual.

"Una vez que la persona ha recuperado un cierto resto visual, lo tiene que entrenar", confirma Eduardo Fernández, doctor del Instituto de bioingeniería UMH. "Nuestro propio grupo de investigación no se lo creía porque pensábamos que era alguna alucinación".

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Miguel, un caso excepcional que aporta esperanza

Los otros invidentes perdían todo resto visual cuando cesaba la estimulación eléctrica. Sin embargo Miguel, continúo desarrollando sus capacidades de percepción de objetos. Puede diferenciar letras hacia la derecha o movimientos sin necesidad de estímulo eléctrico y conserva gran parte aún hoy.

Ya sin ni siquiera prótesis en el cerebro, es solo un caso. "Y ahora mismo estamos intentando comprenderlo mejor y estudiarlo mejor". Sin duda, aunque los médicos y expertos todavía tendrán que descifrar muchas incógnitas, este avance en Miguel se ha convertido en todo un logro para la medicina.

No ha sido fácil, ha sido mucho tiempo de estudio donde los resultados no siempre han sido del todo positivos, de hecho, en otros pacientes este implante no ha parecido funcionar, pero Miguel se ha convertido en un rayo de esperanza para la investigación.