La microgravedad del espacio afecta al cerebro de los astronautas: "Se desplaza ligeramente hacia arriba y queda comprimido"

La microgravedad del espacio afecta al cerebro de los astronautas: "Se desplaza ligeramente hacia arriba y queda comprimido"
Las pruebas realizadas a los astronautas tras su viaje a la Luna demuestran que el cerebro se ve afectado debido a la microgravedad. Informativos Telecinco
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La misión Artemis II a la cara oculta de la Luna no solo ha aportado información sobre el satélite. Las pruebas realizadas a los astronautas tras regresar a la Tierra demuestran que el cerebro se ve afectado debido a la microgravedad, lo que complica la posibilidad de misiones de larga duración en el espacio.

Y es que en la ingravidad del espacio, el cerebro flota, se desliza y se reconfigura. "Se desplaza ligeramente hacia arriba y queda como más comprimido porque hay más presión del líquido cefalorraquídeo", explica Antoni Pérez Poch, investigador de Aeronáutica UPC /IEEC.

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Como si también quisiera escapar de la gravedad terrestre. "Se ha visto también que hay un ligero envejecimiento de su de su estructura", añade Pérez Poch.

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El desplazamiento es pequeño, solo unos milímetros, pero lo suficiente para afectar al cuerpo humano. El sensor del oído se deteriora, afecta al equilibrio y las dificultades para recuperarlo es una de las secuelas más comunes que sufren los astronautas al volver a la Tierra.

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"A partir, por ejemplo, de seis meses, se producen cambios que pueden llegar a ser incluso permanentes. Lo que sí notan los astronautas en los vuelos, que son cortos, que se marean, pueden llegar incluso a encontrarse mal", señala el investigador.

Y aunque la mayoría se recuperan en días, los cambios pueden durar meses y eso plantea un desafío y muchas incógnitas de cara a futuras misiones espaciales más prolongadas. "La Luna, que es más pequeña, tiene un sexto de gravedad de la Tierra y en Marte tendríamos un tercio, concluye Pérez Poch.