El exigente entrenamiento de Pablo Álvarez: así se prepara el astronauta español de la ESA
El ingeniero leonés forma parte de la nueva promoción de astronautas europeos y se prepara para futuras misiones espaciales
La preparación incluye simulaciones constantes y evaluaciones continuas
Convertirse en astronauta exige mucho más que una excelente preparación física. Lo sabe bien Pablo Álvarez, que afronta ya la fase más avanzada de su formación dentro de la Agencia Espacial Europea tras haber sido seleccionado entre más de 20.000 candidatos de toda Europa. El ingeniero leonés forma parte de la nueva promoción de astronautas europeos y se prepara para futuras misiones espaciales con un entrenamiento de máxima exigencia en el que debe adquirir conocimientos técnicos, científicos y médicos capaces de responder a prácticamente cualquier situación fuera de la Tierra.
La preparación incluye simulaciones constantes y evaluaciones continuas. “Estudiamos, tenemos exámenes, controles y simulaciones en las que también nos evalúan”, explica Álvarez durante una de sus jornadas de entrenamiento. La formación está diseñada para preparar a los astronautas ante cualquier escenario posible durante una misión de larga duración, especialmente en la Estación Espacial Internacional, donde podrían pasar hasta seis meses viviendo y trabajando en condiciones extremas.
Un complejo entrenamiento
Entre las prácticas más complejas se encuentra el aprendizaje del manejo del brazo robótico de la estación espacial internacional, una herramienta esencial durante las caminatas espaciales. Los astronautas deben entrenarse para mover con precisión este sistema mientras otro compañero puede encontrarse sujeto en el extremo del brazo, realizando tareas en el exterior de la estación. “Hay un astronauta subido en la punta del brazo robótico y tú tienes que ir moviéndolo por la estación”, relata el astronauta español sobre uno de los ejercicios más delicados de su preparación.
Pero el entrenamiento va mucho más allá de la tecnología espacial. Álvarez también recibe formación en pilotaje de aeronaves, supervivencia, ciencia avanzada y primeros auxilios en condiciones de microgravedad. Los astronautas deben ser capaces de reaccionar ante emergencias médicas sin apoyo inmediato desde la Tierra, por lo que incluso asisten a intervenciones quirúrgicas reales para familiarizarse con procedimientos complejos. “He visto una operación a corazón abierto y también una intervención de un tumor cerebral”, explica. El objetivo es que puedan actuar ante cualquier incidente médico durante una misión.
La preparación científica ocupa igualmente un papel fundamental. La Estación Espacial Internacional funciona como un laboratorio en microgravedad donde se desarrollan investigaciones imposibles de reproducir en la Tierra. Según destaca Álvarez, muchos de esos estudios terminan teniendo aplicaciones prácticas para mejorar la vida cotidiana en el planeta, desde avances médicos hasta nuevos materiales o tecnologías.
Más allá del componente técnico, el astronauta español defiende además una visión global de la exploración espacial. “Es importante que salgamos fuera como humanidad y para la humanidad, no para un solo país”, asegura. Una filosofía que resume el espíritu de cooperación internacional que guía actualmente gran parte de las misiones espaciales y que convierte a perfiles como el suyo en piezas clave del futuro de la exploración espacial europea.