Óscar Martín, uno de los mayores cazadores de eclipses del mundo: “España no sabe la que se le viene encima”

Augura más de 17 millones de visitantes a una franja muy concreta del país y durante sólo un par de días
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Hay una idea que Óscar Martín, cazador de eclipses español, repite estos días con la paciencia del que lleva veinte años esperando este momento y ve que, a menos de un mes del ‘Día D’, el país todavía no ha caído del todo en la cuenta de lo que va a suceder. Y es una idea muy sencilla: “El gran eclipse total de Sol del 12 de agosto sólo se puede ver bien en España. En ningún otro sitio del planeta. Por eso va a venir todo el mundo. Y por eso, queramos o no, el mundo entero va a estar pendiente de nosotros”.

Óscar ha recorrido de punta a punta el mundo en busca de los mejores lugares para presenciar eclipses así que es una voz más que autorizada en el tema. De Australia a Kenia, de Estados Unidos a Egipto. De Argentina a Indonesia. Ahora le toca disfrutar en casa, pero con menos de un mes por delante y todos sus preparativos particulares a punto, su preocupación reside en que España esté lista para lo que se le viene encima a todos los niveles.
La sombra de la Luna, ese día, va a recorrer medio planeta antes de llegar aquí. Empieza en una zona remota de Rusia "donde no vive nadie"; cruza Groenlandia “por una zona hielo, sin apenas población, donde como mucho se acercará alguna expedición a los fiordos”; pasa por Islandia, que “estadísticamente estará nublada”; y roza el nordeste de Portugal “por una franja de apenas cinco kilómetros cuadrados”. Y después de España, la sombra se pierde en el mar sin tocar ningún país más.
Haga usted la cuenta. Si es uno de los millones de aficionados (que los hay, y dispuestos a viajar a donde sea) o de curiosos del mundo que quiere ver este eclipse, sus opciones reales son: pelearse por esos cinco kilómetros cuadrados de Portugal, jugársela a las nubes en Islandia, montar una expedición al hielo de Groenlandia… o venir a España, donde hay sitio, buena previsión de cielos despejados en agosto y una franja de totalidad que cruza el país. No hay color… y, por lo que augura Óscar, tampoco preparación.
“La gente no es consciente. España no es consciente y no está preparada para la que se le viene encima.La gente no se termina de creer que llega un eclipse y que todo puede colapsar. Imagina la operación salida de verano, de Navidad, de Semana Santa… todo eso junto el mismo día. El regreso va a ser horroroso, te lo puedo decir ahora mismo. Va a ser la operación salida más brutal en la historia de España", dice.
Imagina la operación salida de verano, de Navidad, de Semana Santa… todo eso junto el mismo día
"En la Península Ibérica no hay ninguna persona viva que haya visto el anterior eclipse total en España y se va a volcar. Pero ese no es el problema. El problema es que todo el mundo va a venir a verlo aquí. No sólo nosotros. Nos creemos muy guays porque somos nivel 1 o nivel 2 mundial de turismo, pero el turismo lo tenemos controlado donde hay infraestructuras, no donde no hay. Aunque tenemos mucho turismo, no estamos capacitados para acoger a ese volumen de gente en un solo día o en dos días en esas zonas", añade.
De la NASA al MIT: quién viene a vernos
Cuando Óscar enumera quién ha reservado ya su sitio en nuestro país, la lista impresiona: "Viene el MIT, vienen universidades de Estados Unidos, de China, de Japón, de todos lados… La NASA también viene aquí a grabar el eclipse. Van a venir a transmitir muchas cadenas internacionales". Es decir: las mejores instituciones científicas del planeta y los grandes medios de comunicación han marcado en rojo un punto del mapa en la España rural del interior.
Nos creemos muy guays porque somos nivel 1 o nivel 2 mundial de turismo, pero el turismo lo tenemos controlado donde hay infraestructuras, no donde no hay
Esto tiene una consecuencia que va mucho más allá de la astronomía, y es la que de verdad preocupa a quienes llevan tiempo avisando. Durante unas horas, España va a ser un escaparate mundial. "El día 12 nos jugamos la imagen de España", insiste Óscar. "Van a estar todos los medios de comunicación del mundo pendientes de lo que hagamos. Si se hace todo bien, lo van a ver. Y si se hace mal o muy mal, también".

No es una advertencia menor viniendo de alguien que forma parte de la Comisión Nacional del Eclipse y ha disfrutado de este fenómeno de la naturaleza en países de todo tipo y condición. Él ya sabe que las carreteras se colapsan, que los alojamientos se llenan, que los supermercados se vacían, que la gasolina se acaba, que los recintos se llenan y que, o mucho cambia la situación, o en España va a pasar todo eso a la vez el 12 de agosto.
17 millones de personas y un país que no se lo cree
La cifra de visitantes que maneja es tan grande que cuesta tomársela en serio. Los expertos, los que han estado sobre el terreno en cada eclipse en las últimas décadas, prevén que más de 17 millones de personas se movilicen, de las cuales varios millones se desplazarían el mismo día del evento. Sirva como ejemplo para la comparación que París recibió un total de 11 millones de visitantes durante el desarrollo de los Juegos Olímpicos de 2024.
"Yo he estado en pueblos donde me decían: aquí no vamos a organizar nada", relata Óscar. "Y les digo: no eres consciente. El eclipse va a ocurrir en tu pueblo, te guste o no. La gente da por hecho que un eclipse mueve a cuatro apasionados de la astronomía con telescopios, y no es así, mueve a todo el mundo. Van a ser familias normales y corrientes, gente que lo ha visto por la tele y dice: no me lo quiero perder", añade.
El eclipse va a ocurrir en tu pueblo, te guste o no. La gente da por hecho que un eclipse mueve a cuatro apasionados de la astronomía con telescopios, y no es así, mueve a todo el mundo
Los aficionados de verdad, los cazadores de eclipses como él, son precisamente los que ya tienen el hotel cogido desde hace meses o años. “Los que nos dedicamos a esto lo hemos gestionado con muchísimo tiempo y sabemos lo que va a suceder porque ya lo hemos visto en otros lugares”, asegura. Los que van a salir en tromba a la carretera son los demás… y eso es lo que no estamos viendo venir.
Óscar lleva años haciendo profecías que sonarán exageradas hasta que se cumplan. "Hace tres o cuatro años dije que los hoteles se iban a poner a mil, dos mil, tres mil euros la noche. La gente me decía: ¿qué dices tú ahora? Pues entras hoy en Booking y están a ese precio", apunta. Los touroperadores americanos, comenta, ya tienen sus paquetes hechos y vendidos desde hace meses. Mientras tanto, aquí seguimos preguntándonos si de verdad va a ser para tanto.
El talón de Aquiles: ocurre donde no hay infraestructura
Aquí está la paradoja que más le inquieta. Este eclipse, por suerte o por desgracia, no pasa por ninguna gran ciudad: Madrid y Barcelona se quedan fuera de la totalidad. Ocurre en la España vaciada, en pueblos de pocos habitantes que no están preparados para recibir a miles de visitantes en un solo día. "Si tienes algo habilitado, puedes tener a 3.000, 5.000 o 10.000 personas sin problema. Si no haces nada, la gente se va a meter donde pueda, y le va a dar igual que sea una finca privada de ganado o un parque natural", asegura un Óscar que ya lo ha visto en otros lugares.
La gente se va a meter donde pueda, y le va a dar igual que sea una finca privada de ganado o un parque natural
Su temor no es abstracto. Tiene base. No quiere ser catastrofista, pero es consciente de lo que va a suceder y de los medios que se están poniendo desde las administraciones. “Llegamos tarde ya, eso es seguro”, dice. Sin embargo, también hay quien lo está haciendo bien, como Arévalo, en Ávila, donde la Diputación habilitará un lugar, un plan de evacuación y emergencias en regla. “Lo prepararon, sacaron las entradas y se agotaron en poco tiempo para un eclipse que allí dura apenas treinta segundos”, confiesa.
Lo que se está transmitiendo bien, reconoce, es la parte divulgativa: cursos, charlas, una web oficial. Lo que falla es la logística sobre el terreno, delegada de las comunidades a los pueblos, que no tienen medios para semejante avalancha. Y el reloj corre. Porque, a diferencia de otros años, este eclipse no admite ensayo: "Después no hay una segunda oportunidad. El siguiente es el año que viene, sí, pero ese se podrá ver también en Egipto, Argelia o Túnez. Este viene todo el mundo a verlo aquí. El próximo será el eclipse de los españoles, pero el de este verano es de todo el mundo".

