El mítico Casio de los 80 se vuelve smartwatch: walkmans, cámaras de fotos y otros clásicos que también se han adaptado a la modernidad

La Cyber-Nostalgia consiste en recuperar la estética y el espíritu de los artefactos de los 80 y 90 y ponerlos a funcionar en el presente
El objeto icónico de los 80 que hoy te podría hacer ganar un dineral
Sabes que te has hecho mayor cuando te das cuenta que lo que de joven considerabas tecnología punta ahora se llama vintage. Ocurre especialmente con aquellos relojes digitales que en los años 80 parecían llegados del futuro. Casio ha entendido como pocas marcas el poder de la Cyber-Nostalgia, que básicamente consiste en recuperar la estética y el espíritu de aquellos artefactos y ponerlos a funcionar en el presente.
No se trata tanto de modernizarlos hasta el punto de convertirlos en smartwaches de última generación que ofrezcan infinidad de métricas y datos, sino de conservar buena parte de la lógica original, la pantalla digital, los botones físicos, las cajas angulosas y las funciones sencillas, y actualizar todo aquello que tiene sentido para que el reloj siga siendo un objeto de uso cotidiano.
Vuelta de tuerca a un clásico
La última idea genial de la marca japonesa es darle una vuelta de tuerca al clásico Casio F-91W y transformarlo en el nuevo F-B100W-1A. Su diseño prácticamente es el mismo que tenía en su lanzamiento, en 1989, aquel que se convirtió en el más vendido de la historia gracias a su equilibrio perfecto entre precio ridículamente bajo, precisión infalible y una resistencia legendaria.
El nuevo modelo ofrece una propuesta elemental de hora, cinco alarmas, cronómetro y calendario perpetuo en una caja ligera de resina y plástico de 41,9 x 38,1 x 8,8 mm, pero añadiendo un acelerómetro con contador de pasos y una conexión Bluetooth para sincronizar con el móvil, lo justo para ajustar la hora automáticamente y gestionar ajustes desde la app. Todo por el módico precio de 78 euros.
Pero Casio también ha rescatado otros clásicos añadiéndoles discreta conectividad móvil. Por ejemplo, su no menos emblemático reloj calculadora, el C-80. Este reloj incorporaba un pequeño teclado y permitía realizar las cuatro operaciones aritméticas con ocho dígitos. Para los estándares de la época era una especie de microordenador atado a la muñeca. Hoy ese concepto sobrevive en modelos como el CA-500WE y los Data Bank.
El DBC-32 lleva todavía más lejos esa idea al sumar calculadora de ocho dígitos, conversión de divisas, cinco alarmas, doble horario y una memoria capaz de almacenar hasta 25 registros. Su batería alcanza, según Casio, los diez años.
Otro de los grandes protagonistas es el A700 que Casio recuperó en 2019 revisitando el diseño de un modelo vintage de los años 80, con aquella característica caja cuadrada y un grosor de apenas seis milímetros. La reinterpretación llegó además con acabados dorados y plateados y distintas opciones de correa.
El A120 resume otra vertiente de la operación. Casio recupera aquí el lenguaje de sus relojes digitales ochenteros, pero no intenta fingir que estamos en 1984. Los botones frontales multicolores, la caja angular y la pantalla digital parecen sacados de una película que en su momento imaginaba cómo sería el futuro, aunque sus funciones siguen siendo siendo deliberadamente sencillas, con cronómetro, alarma, calendario y luz LED. La colaboración con 'Stranger Things' llevó esa idea hasta el extremo, con un modelo especial que jugaba con el imaginario del Upside Down.
Retrofuturismo más allá del reloj
Pero la tendencia no termina en Casio. El mismo impulso retrofuturista aparece en otros territorios de la tecnología. El Nokia 3210 es un caso particularmente claro, aunque pertenezca ya a la generación de finales de los 90 y principios de los 2000. HMD recuperó el teléfono con su diseño reconocible y lo actualizó con 4G, Bluetooth, cámara de 2 megapíxeles, USB-C y batería extraíble de 1.450 mAh. Y, naturalmente, conserva Snake.
Con la música ocurre algo parecido. El casete, que muchos dimos por muerto cuando llegaron el CD, el MP3 y después Spotify, ha recuperado incluso reproductores portátiles nuevos. El FiiO CP13 es un buen ejemplo de esta segunda vida del walkman. Se presentó en 2024 como un reproductor de casetes portátil de orientación audiófila, con circuito completamente analógico, volante de inercia de cobre, batería de litio y más de 13 horas de autonomía.

La fotografía ofrece otra variante interesante. La Kodak EKTAR H35 recupera el formato de medio fotograma en película de 35 milímetros, una solución que permite obtener el doble de fotografías por carrete. Lleva flash integrado y un cuerpo ligero, y está pensada precisamente para facilitar el regreso a la fotografía química. Por su parte, la Polaroid Go Generation 2 es una cámara instantánea diminuta que mantiene la experiencia de la fotografía instantánea y añade mejoras en apertura, medición de luz y exposición.
La gracia está en que ninguna de estas cámaras pretende superar a un smartphone en calidad técnica. Su valor está en devolverle al usuario algo que la fotografía digital eliminó casi por completo, la espera, el objeto físico y la sensación de que cada disparo cuenta. Al final, la gracia de toda esta tendencia es recuperar lo que recordamos de los años 80 y 90 sin renunciar a todo lo que hemos aprendido desde entonces.
